Bottero señaló que ante el fallo de jurídica de la Universidad de la República «en el que se reconoce que nada menos que un grado 5 de Matemáticas, acusado también nada menos que junto al ex Rector (miembro del partido comunista) es responsable de acoso sexual a al menos una alumna», y que generó «cero comentarios desde los mismos grupos feministas parafrentistas». «Si es de izquierda, no es violento. Y del partido comunista, menos», escribió.
Repudio
Ante estas expresiones, un grupo de colectivos manifestaron «repudio a esta forma de conducción, que desconoce y cuestiona el accionar de organizaciones y mujeres feministas».
En el comunicado plantearon con «profunda tristeza» que el Instituto que Bottero dirige «surge como una demanda ciudadana, sus cometidos responden a las demandas históricas y a la acumulación de las organizaciones feministas. Sin ellas, ni el instituto rector, ni los cambios normativos y programáticos de mejora de los derechos de las mujeres hubieran sido posibles».
«La Dirección del Instituto debería ocuparse de que los protocolos de abordaje hacia la violencia basada en género no se diseñen ni se publiquen sin su asesoramiento, ni sin el asesoramiento del Consejo Nacional Consultivo por una Vida Libre de Violencia de Género», agregaron.
Para las organizaciones firmantes, Bottero «no es una mujer más del gobierno’», sino «quien tiene la responsabilidad de orientar las políticas de género del gobierno, responsabilidad que le otorga la normativa vigente al cargo que desempeña».
En la misiva también plantean que la directora de Inmujeres, «debería promover un diálogo e intercambio fluido con las organizaciones feministas y con la academia feminista, un diálogo horizontal en el que se reconozcan los valiosos aportes que estas han realizado y tienen para realizar al proceso de transformación de una sociedad donde continúan muy presentes las desigualdades de género en todos los ámbitos».
Sobre las publicaciones de Bottero en las redes sociales, opinaron que «no suman al trabajo del Instituto rector de las políticas de género». Asimismo, rechazaron «profundamente los epítetos agraviantes hacia las organizaciones feministas que en nada contribuyen a posicionar al Instituto como un organismo que promueva los derechos de las mujeres».