Más grave aún que el ataque de Starmer, secundado con argumentos similares por otros laboristas y opositores, fue la reacción de miembros del Partido Conservador. El líder del partido Conservador en Escocia, Douglas Ross, señaló que el primer ministro debía renunciar. “Esta situación es insostenible”, dijo Ross. Más de la mitad de los diputados conservadores en Escocia respaldaron su pedido.
El apoyo interno que obtuvo Johnson le llegó principalmente de los diputados que forman parte del gobierno en un país en el que para formar parte del gabinete hay que tener un escaño en el parlamento. “El Primer Ministro hizo bien en pedir disculpas. La gente está muy dolida por lo que ha sucedido y él ha asumido plena responsabilidad por el hecho. Ahora tenemos que esperar que la investigación concluya para saber qué pasó realmente”, dijo la ministra de cultura Nadine Dorries en un tweet que fue replicado por otros miembros del gobierno.