Stipanicic indicó que es un tema dinámico, en el que se analizan todas la variables en contacto permanente con OSE y el Sistema Nacional de Emergencias (Sinae). Se busca evitar “apagar la refinería” de La Teja.
En la planta, se utilizan unos 200.000 litros de agua de OSE por hora para la producción de combustibles. Stipaninic indicó que en el proceso no se puede usar agua subterránea, porque requiere tratamiento y es un recurso no renovable.
“El agua de OSE o de vías superficiales nunca fue un problema en Uruguay. En la historia del Uruguay es la primera vez que se da”, afirmó.
Stipaninic indicó que la refinería necesita agua de calidad potable para ser tratada dentro de la planta para la producción de vapor.
“La conductividad eléctrica cuando sube, aumenta los fenómenos de corrosión en los equipos, en las calderas que generan vapor, y eso puede llevar a pinchaduras y salida de servicio de las calderas”, explicó.
Evitó hablar de costos adicionales porque lo que se busca es cumplir con la obligación de proveer de combustibles a la población y preservar los activos industriales de Ancap.
Ancap se prepara para la paralización programada de la refinería de La Teja en setiembre. El procedimiento tiene un costo de 77 millones de dólares.