Deficiencias de gestión
El analista sostuvo que las dificultades del gobierno no obedecen principalmente a problemas de comunicación, sino a deficiencias en la gestión política. En ese sentido, afirmó que la comunicación es consecuencia de la forma en que se toman las decisiones y cuestionó la falta de coordinación entre integrantes del gabinete, las escasas reuniones ministeriales y la existencia de contradicciones públicas entre jerarcas del Poder Ejecutivo.
"El problema de gestión política deriva en problemas comunicacionales, pero es mucho más profundo", sostuvo.
Caetano consideró que, tras un cierre de 2025 marcado por una evaluación negativa, "el gobierno dio señales de haber realizado una autocrítica al comenzar este año". Sin embargo, afirmó que esa intención quedó rápidamente opacada por una sucesión de episodios políticos que volvieron a deteriorar la imagen del Ejecutivo.
Entre ellos mencionó el denominado "caso de la camioneta", al que calificó como un episodio especialmente perjudicial para la administración del presidente Yamandú Orsi, al afectar uno de los aspectos que, según afirmó, la ciudadanía exige con mayor firmeza: la honestidad.
Ciudadanía exigente
En ese marco, sostuvo que el Frente Amplio llegó al gobierno luego de una administración anterior atravesada por distintos escándalos y que, por esa razón, la ciudadanía será particularmente exigente con los estándares éticos del actual gobierno.
Caetano afirmó que el Ejecutivo enfrenta tres grandes desafíos para recuperar respaldo ciudadano. El primero es preservar una imagen de honestidad; el segundo, demostrar capacidad de transformación, ya que entiende que el gobierno fue elegido para impulsar cambios y no únicamente para administrar el Estado; y el tercero, hacerlo en un contexto de restricciones fiscales y de incertidumbre internacional, manteniendo criterios de austeridad.
Transformaciones
A pesar de las críticas, el historiador señaló que existen áreas donde el gobierno impulsa transformaciones, aunque consideró que esos avances quedan relegados por los errores políticos y los episodios que dominan la agenda pública.
Finalmente, advirtió que la persistencia de altos niveles de desaprobación constituye una señal de alerta para toda la dirigencia política. Si bien entiende que Uruguay mantiene una democracia de partidos que dificulta el surgimiento de liderazgos antisistema, sostuvo que el deterioro de la confianza ciudadana puede convertirse en un terreno propicio para el crecimiento de expresiones de antipolítica si las fuerzas políticas no logran recuperar credibilidad.