Ahora, el aumento anual se aplica sobre las pasividades que se cobraban en junio, antes del anticipo, por lo que la pasividad de enero en relación a la de diciembre, será 6,54% más.
Aquel anticipo de tres puntos porcentuales, a descontar ahora, había sido dado para compensar el repunte inflacionario del primer semestre de 2022.
En consecuencia, en 2023 las pasividades vuelven a incrementarse por encima de la inflación, como en la pre-pandemia, pero el porcentaje de incremento efectivo sobre la pasividad actual toma en cuenta el adelanto de 3% que se dio en julio.
Como las jubilaciones y pensiones aumentan en la misma fecha que los salarios públicos y por la variación pasada del Índice Medio de Salarios Nominales (IMSN) que calcula el INE, la tasa anual es de 9,74%, pero aplicada sobre el valor de junio y no el de diciembre. Al computar respecto a la pasividad actual, el aumento es de 6,54%.
Pero eso no es definitivo, sino que dentro de un mes se conocerá el índice salarial de diciembre, y el BPS como las otras cajas previsionales, aplicarán el aumento definitivo y pagarán la retroactividad de un mes.