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Los archivos no alcanzan para encontrar a los desaparecidos: ¿Cuál es la información que lo cambiaría todo?

Los archivos guardan parte de la historia, pero no necesariamente el dato que podría conducir al paradero de los desaparecidos.

Mientras continúan las excavaciones en predios militares y otros lugares vinculados al terrorismo de Estado, una de las principales referentes de la búsqueda de detenidos desaparecidos en Uruguay planteó que los archivos, aunque valiosos, no contienen necesariamente la información decisiva para localizar los restos que aún permanecen ocultos.

La antropóloga Alicia Lusiardo, coordinadora del Grupo de Investigación en Antropología Forense (GIAF), sostuvo durante una entrevista en el programa Legítima Mañana de Caras y Caretas que el desafío central sigue siendo acceder a los datos que conservan quienes participaron directamente en los operativos de ocultamiento de cuerpos durante la dictadura.

Las declaraciones llegan en un contexto marcado por los reclamos realizados durante el Mes de la Memoria y la reciente Marcha del Silencio, donde familiares de detenidos desaparecidos insistieron en la necesidad de que el gobierno impulse nuevas acciones para obtener información de las Fuerzas Armadas.

Alicia Lusiardo revela cuál es la información que se necesita

Consultada sobre la importancia de abrir archivos militares y acceder a documentación oficial, Lusiardo reconoció el valor de esos materiales, especialmente para las investigaciones judiciales. Sin embargo, aclaró que las búsquedas en el terreno requieren otro tipo de información.

“A veces se habla de abrir los archivos, de acceder a toda esa información documental que es importantísima para las causas, sin duda, y quizás en algo pueda llegar a ser importante para la búsqueda que realizamos nosotros en terreno”, señaló. No obstante, explicó que resulta poco probable encontrar allí referencias concretas sobre los lugares donde fueron enterradas las víctimas. “Es muy difícil creer que dentro de alguno de esos archivos va a haber información concreta sobre dónde fueron ocultados los cuerpos, ya sea escrita o en croquis o en fotografías”, afirmó.

Para la investigadora, la clave está en otro lugar. “Lo que sí creemos es que la información que guardan las personas que participaron en su momento es lo que se debe conseguir y eso no debe estar seguramente en ningún archivo, sino que está en poder de estas personas que fueron las que participaron o dieron las órdenes”.

El impacto de la Operación Zanahoria

Lusiardo también planteó la necesidad de revisar información obtenida en el pasado y que orientó diversas investigaciones. Recordó que durante el gobierno de Tabaré Vázquez se solicitaron informes a las Fuerzas Armadas, los cuales aportaron elementos que guiaron algunas búsquedas. Sin embargo, con el paso de los años también quedaron en evidencia inconsistencias y datos erróneos. “Ahora habría que volver sobre esa información y repreguntar por qué en esos informes hubo información falsa y de dónde surge esa información, quiénes fueron las fuentes y cómo volvemos a trabajar sobre esa información”, sostuvo.

La antropóloga consideró que no debería perderse de vista el análisis de esos antecedentes, ya que influyeron durante años en las investigaciones sobre el destino de los desaparecidos. “Lo que nosotros decimos es que la información que necesitamos va en esa línea. Se puede solicitar nuevamente la información, pero también yo creo que no deberíamos descuidar el retomar eso que ya fue público”, explicó.

Uno de los ejemplos más notorios es el de la denominada Operación Zanahoria, la versión según la cual los cuerpos de detenidos desaparecidos habrían sido exhumados y retirados de los lugares donde estaban enterrados. Según explicó, esa hipótesis marcó durante mucho tiempo el rumbo de distintas investigaciones y generó conclusiones que luego fueron puestas en duda. “Esa información fue deliberadamente falsa”, afirmó. Para la coordinadora del equipo forense, entender cómo se construyeron esas versiones y quiénes las difundieron puede ser tan importante como obtener nuevos testimonios.

Búsquedas activas en Montevideo y Canelones

Mientras persiste la demanda de información, las tareas de búsqueda continúan en distintos puntos del país. Actualmente existen dos zonas activas de excavación. Una de ellas se encuentra en Montevideo, junto al predio del ex Batallón Nº 13, en terrenos donde hoy se ubica la Gruta de Lourdes. La otra está ubicada en el Batallón Nº 14 de Toledo, en Canelones, un lugar emblemático para las investigaciones debido a que allí ya fueron encontradas cuatro fosas clandestinas en años anteriores.

“Tenemos dos lugares activos, uno en Montevideo y otro en Canelones”, indicó Lusiardo. En Toledo trabajan dos equipos de antropólogos con dos retroexcavadoras, mientras que otro equipo desarrolla tareas de exploración en Montevideo. Las excavaciones continúan avanzando, pero el mensaje de la especialista es claro, para encontrar a los desaparecidos no alcanza con revisar archivos. La información decisiva podría seguir estando en la memoria de quienes participaron de los hechos y aún no han revelado todo lo que saben.

Embed - #64 Legítima Mañana | Con Leandro Grille, Agustina Alejandro y Natalia Carrau

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