El Palacio Legislativo alberga a más de 1.000 funcionarios, legisladores, asesores y trabajadores externos, lo que ha causado un desgaste en la estructura debido a la constante circulación de personas y su ubicación en una zona de alto tráfico en la ciudad.
El legislador destacó que, aunque la construcción de un nuevo edificio sería una erogación costosa, dejar de funcionar en las próximas décadas sería aún más costoso para el patrimonio histórico del país. La idea es que el Palacio Legislativo sea destinado únicamente para acontecimientos especiales, como la asunción del mandatario o de los presidentes de las Cámaras, mientras que el nuevo edificio se utilizaría para el funcionamiento diario y administrativo de las cámaras.
Rodríguez también resaltó que se trata de un proyecto a largo plazo y que ha habido conversaciones con organismos internacionales para potencialmente obtener financiamiento. La construcción de un nuevo edificio más moderno y económico es una opción viable y permitiría preservar la importancia histórica del Palacio Legislativo como patrimonio material e inmaterial del país.