Pero nos interesa que mucho de los temas que se anuncian en términos de las medidas de política económica y que en este 2022 se reiteran las diferentes crisis y tendencias marcaron la necesidad de generar medidas de intervención y asignar rol al y a los Estados para intervenir en dimensiones claves. La pandemia luego de diversos ejemplos de fracaso en el funcionamiento de los mercados, sumado a la existencia de un conjunto de instituciones como los Objetivos de Desarrollo Sustentables, los diferentes reportes y espacios de coordinaciones parecían alinearse a generar un esfuerzo a la búsqueda de un orden internacional que contemplara y buscara recomendaciones a nivel global que contemplaran. Más en el plano donde era evidente que los más vulnerables eran los más golpeados.
El aumento de las tasas de interés de los EEUU en busca de bajar la inflación, pero aun en un contexto donde la realidad de la inflación trasciende largamente a lo que es un problema monetario y surge luego de políticas de fuertes incentivos a la demanda, y contracción de la oferta, en un contexto de guerra comercial y tecnológico que se refuerza viene afectando al mundo. La autoridad monetaria estadounidense con sus medidas de aumento de las tasas de interés y reforzando las mismas afecta a todas las regiones subiendo el costo de la deuda y aumentando el descalce de monedas. Las economías emergentes generaron deuda post COVID para generar incentivos a la demanda y amortiguar los efectos de la crisis, pero se debe tener en cuenta que se dio en un contexto de tasas muy bajas con lo cual era relativamente bajo el costo de esa deuda. Si suben esos intereses las deudas soberanas aumentan y con importantes debilidades en términos de crecimiento, sumado al fortalecimiento del dólar a nivel mundial se generan importantes dificultades.
Nueva realidad mundial para pensar las medidas económicas
Más que nunca el mundo necesita una mirada global y las políticas deben ser pensadas en todos los planos. Cuando la globalización se intensifica, surge la paradoja que todo se volvió más proteccionista y las reglas multilaterales del comercio fue perdiendo peso. Al mismo tiempo los capitales se han fortalecido y se vive un proceso de concentración y aumento del poder corporativo que terminan determinando el rumbo de las actividades económico que controlan producción y comercio a nivel global.
Al mismo tiempo se vienen generando necesidades imperiosas de coordinaciones a nivel de políticas, en torno a una estrategia global que se fundamental en objetivos globales como es el cambio climático que requiere de acciones coordinadas. Pero al mismo tiempo la fuerte interrelación de las economías hace que no sea posible el pienso de la política económica y de desarrollo en forma aislada.
La crisis reciente causada por el COVID reforzó las vulnerabilidades y desigualdades existentes y de esta forma es claro que abordar las asimetrías, heterogeneidades y desigualdades es un requisito indispensable para pesar en crecimiento mundial. Más teniendo en cuenta que a pesar de que se mantiene esa dicotomía economías avanzadas y emergentes, esta últimas siguen cobrando peso tanto contando en este grupo a China o sin.
La necesidad de intervenciones parece más clara que nunca a pesar de que hace unos 40 años se viene defendiendo como una necesidad. El capital privado requiere dirección, existe una necesidad de orientación y dirección. El Estado debe regular, crear incentivos, marcar reglas e invertir y es el responsable y único de participar en actividades y desarrollo de funciones claves para generar y sostener el crecimiento. Ha quedado más que claro que el crecimiento no solo no es condición de distribución sino se generan las intervenciones necesarias. Las políticas industriales cobran actualidad como herramienta para aportar al crecimiento, competitividad e inclusión.