En esa instancia, la doctora brasileña Vera Luiza Da Costa e Silva, que integra el staff de investigadores de la Fundación Oswaldo Cruz, sostuvo que el efecto mortal del consumo de tabaco es muy grande -mata a uno de cada dos consumidores regulares-, y por tanto el "empaquetado genérico" de este producto debe estar totalmente regulado.
Reafirmando esta postura, el director legal asociado de la organización Campaign for Tobacco-Free Kids, Robert Eckford, sostuvo que "no debe haber logos ni marcas ni otros elementos publicitarios". "Los colores brillantes y las marcas distraen la atención de las advertencias sanitarias", precisó.
No cabe duda que cualquier posibilidad de desviarse de las normas que regulan estos aspectos será aprovechado por loas empresas tabacaleras, siguió Eckford. "La industria tabacalera trata de argumentar que tiene un efecto en el comercio ilícito, pero esto no está comprobado".
"No existe tabaco de calidad, cualquier tipo de utilización es perjudicial a la sociedad, al medioambiente, a las personas y la economía de los países", subrayó Da Costa e Silva.
Lo que mueve a las empresas tabacaleras son sus intereses económicos y no la salud pública, por lo que van a utilizar cualquier estrategia para conseguir sus objetivos. No hay "productos de calidad" en este rubro, coincidieron los expertos, lo que hay son intereses empresariales.