"En este caso, con el proyecto Gas Sayago, no cayó por un tema nacional, sino porque la empresa que estaba construyendo la re-gasificadora tuvo un quebranto a nivel mundial, se fundió" explicó y argumentó la quiebra estuvo vinculada a un problema que hubo en Latinoamérica, pero que no tenía que ver con Uruguay.
"Eso es lo que hizo que cayera el contrato y tuvimos que tomar decisiones. Primero tratamos de reposicionar el proyecto, después tratamos de vender la sociedad y luego cambió la nueva matriz que teníamos", explicó el ex jerarca de la estatal.
Asimismo, sentenció: "No visualizo que hubiera errores, desde el punto de vista de las decisiones que se tomaron".
Por su parte, German Riet, ex vicepresidente de ANCAP y también de Gas Sayago, consideró que hubo "motivaciones políticas en los que denunciaron el caso".
Riet expresó que en el directorio de Gas Sayago, tanto como de Ancap y de UTE, "también hubo miembros de la oposición trabajando, adjudicando empresas, y hubo técnicos de UTE y de Ancap a los cuales no se les pregunta de qué partido son". A lo que agregó que todos ellos "saben bien cómo se adjudicaron estas obras".