"Más allá del reiterado e ineficaz recurso de aumentar penas para solucionar problemas de seguridad pública, una de las consecuencias más terribles sería la imposibilidad de celebrar procesos abreviados. Los homicidios son de los delitos dónde por más resistencia a declarar sienten los testigos. Hacerlos transitar el juicio -cuando se logran penas muy razonables en abreviados- se traduce en ausencia de prueba", indicó Negro.
Asimismo, el fiscal consideró que al final del día, ganan "la amenaza, la violencia y la impunidad", ya que los niveles de condenas caerán y continuará la misma cantidad de crímenes violentos.
Negro deslizó que no hay ninguna ventaja que justifique el riesgo de aumentar las penas, y que cuando una persona se propone a cometer un delito "no piensa en el castigo sino en ser o no atrapado".
"En esa ecuación, tendrá mayores posibilidades de no serlom y por ende de mayores estímulos", finalizó.