Por otro lado, rechazó la idea de que se debe trabajar más años porque se viven más años. "Hay una suerte de paralelismo entre la vida y un producto, como si por durar más se debe pagar un costo mayor. No somos eso, además debemos preguntarnos si puede ser de otro modo, y si ese supuesto déficit se puede cubrir de otra forma".
Y añadió: "Si bien es cierto que entre la última gran reforma del sistema, en el año 1995 y hoy, aumentó un poco la esperanza de vida, también es cierto que se triplicó el PBI [Producto Bruto Interno]. O sea, nuestro país genera tres veces más riqueza que entonces y, afortunadamente, con índices de formalidad muy superiores. ¿Por qué este extraordinario incremento no está al servicio también de evitar el aumento de la edad jubilatoria?, ¿por qué cargar las mejoras de las condiciones de vida sobre la propia vida de los trabajadores y trabajadoras?".
Para finalizar, Gerhard sostiene que el proyecto de reforma de la seguridad social "profundiza la desigualdad", a pesar de que pueda incluir algunos artículos "compartibles", y que se debe frenar porque "comprometerá por décadas la vida de las mayorías".
"La reforma no es urgente, es irresponsable e injusta porque es una nueva columna del sistema que perpetua e incrementa la desigualdad. Hace trabajar más años a personas que luego vivirán, ya de viejas y cansadas, pocos años más, privándose de compartir con sus seres queridos, de recrearse, de colaborar con diferentes causas. Ante esta reforma irresponsable con la vida, solo cabe un firme rechazo", finalizó.