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Gustavo González: "El Gobierno debe tener cabeza frenteamplista"

El senador socialista sostiene que el próximo Congreso del Frente Amplio será decisivo para corregir el rumbo político del gobierno, recuperar la confianza de la militancia y discutir medidas como el impuesto al 1 % más rico, una mayor inversión pública y la revisión de las exoneraciones fiscales.

El debate sobre el rumbo del gobierno y el papel que deberá jugar el próximo Congreso del Frente Amplio comenzó a instalarse con fuerza dentro de la izquierda. Las declaraciones del presidente de la fuerza política, Fernando Pereira, sobre los problemas de gestión política, abrieron una discusión que distintos dirigentes consideran impostergable de cara a la segunda mitad del período.

Uno de quienes plantea con mayor claridad la necesidad de revisar el rumbo es el senador socialista Gustavo González. Sostiene que el Gobierno debe enviar señales más nítidas a la militancia, profundizar el cumplimiento del programa frenteamplista y discutir cambios en la política económica y fiscal. También entiende que el Congreso deberá analizar la propuesta del PIT-CNT de gravar al 1 % más rico de la población, revisar las exoneraciones tributarias y fortalecer la inversión pública como herramientas para combatir la pobreza y las desigualdades.

En diálogo con Caras y Caretas, el legislador también analizó la relación entre el Gobierno y la fuerza política, el peso del MPP dentro del Frente Amplio, el funcionamiento de la bancada oficialista y el papel que viene desempeñando la oposición.

Fernando Pereira habló de problemas de gestión política dentro del Frente Amplio. ¿Comparte ese diagnóstico?

Sí. Creo que es un momento muy importante para discutir, de manera fraterna, qué necesita hacer el Frente Amplio para revertir algunas señales que muestran las encuestas. Más allá de que las encuestas sean una fotografía del momento, también reflejan preocupaciones que aparecen en los comités de base y en las organizaciones sociales. Allí se percibe cierto desconcierto y, sobre todo, un grado de descreimiento de parte de la militancia que debe preocuparnos.

¿Qué debería cambiar el Gobierno?

Yo creo que el eje central debe estar en nuestra gente. No se discute que este es el gobierno de todos los uruguayos, pero el gobierno de todos los uruguayos debe tener cabeza frenteamplista, porque por eso existen las fuerzas políticas y sus programas, eso es lo que la gente no termina de registrar.

¿Piensa que hay problemas comunicacionales?

Yo no creo que haya problemas comunicacionales, aunque en el marco general pueda haber algunos, pero por lo general en un gobierno se trata más de problemas políticos. Por eso creo que hay que evaluar muy bien todo este año y medio, ver cómo seguimos y obviamente comenzar a mostrar algunas señales de cambios importantes que la gente está esperando.

¿Por dónde deberían pasar los cambios?

Creo que tenemos que ser más contundentes en materia de política internacional, creo que tenemos que atender mucho más a las organizaciones sociales, al movimiento sindical, a las cooperativas. Creo que con esto de la exoneración del IVA en la compra de materiales para la construcción a las cooperativas es el camino con el que se da un paso importante. Igualmente tenemos que hacer todos los esfuerzos para resolver los problemas de los veinticinco mil pesistas, de las jubilaciones más bajas. En definitiva, trabajar para cumplir con el programa del Frente Amplio que fue lo que votó la gente.

También cuestiona algunos aspectos de la política económica.

Se habló de apostar mucho a las inversiones, pero cuánto cuesta que lleguen. Además algunas inversiones vienen con otros problemas, como los problemas de medio ambiente que traen de cola algunas de ellas. Creo que hay que meter más inversión pública.

Creo que el Presupuesto Nacional no nos va a dar para resolver los temas que dijimos que íbamos a resolver. Creo que es necesario discutir un cambio en el gasto fiscal. Creo que hay que discutir las exoneraciones por ejemplo y ver qué tanto de estratégico tienen. Puede haber exoneraciones al capital que haya que seguir haciendo, pero hay otras que seguramente no. Yo quiero un estado robusto, y para tener un Estado robusto, hay que tener dinero, no hay vuelta de hoja. Con palabras no se resuelven estos problemas y creo que ahí tenemos que trabajar.

Dijo recientemente que Gabriel Oddone no es dueño del FA, ¿se refería concretamente al rechazo del ministro al impuesto al 1 % más rico?

En la entrevista yo dije que Gabriel Oddone no es el dueño del Frente Amplio y que Gustavo González tampoco, lo aclaro porque corresponde. Creo que quien marca los destinos del FA es su Congreso, es el órgano más importante donde discute todo el frenteamplismo por delegaturas, ese es el orden por el que hay que regirse y no por la voluntad de nadie en particular. Nosotros podemos decir muchas cosas pero nadie es dueño de la fuerza política y mucho menos del FA cuya fuerza está en los disensos, en los matices y en una práctica democrática y rescato lo que Orsi dijo siempre y es la importancia de que las compañeras y los compañeros se expresen.

Usted se ha pronunciado a favor.

Yo me he pronunciado a favor del impuesto del 1 % a la riqueza, no porque sea patria o muerte sino porque necesariamente hay que revisar el gasto fiscal y además porque si realmente queremos resolver el problema de la pobreza infantil. es muy saludable el planteo del movimiento sindical, porque el camino correcto que emprendió economía con el impuesto de los depósitos en el exterior de la OCDE son para deuda externa, no para la infancia, no están destinados a ella sino a la conexión fiscal, para la infancia tenemos 30 millones de dólares de los 30 mil millones que es el presupuesto. Entonces ahí tenemos que trabajar mucho más.

¿Cree que el Congreso del Frente Amplio deberá discutir el impuesto al 1 % más rico propuesto por el PIT-CNT?

Entiendo que sí. Sería un error ni siquiera debatir una propuesta que surge del movimiento sindical. Como mínimo, hay que discutir el gasto fiscal y evaluar mecanismos que permitan combatir con mayor eficacia la pobreza infantil. El objetivo es analizar todas las herramientas disponibles para que quienes tienen mayor capacidad contributiva hagan un esfuerzo mayor.

Usted considera que debe haber cambios en la política exterior. ¿Cómo evalúa las presiones internacionales que sufre el Gobierno?

Yo creo que un gobierno tiene prisiones de todo tipo. Tiene prisiones de imperialismo, y lo tienen todos los países, no solamente Uruguay, pero también tiene presiones del capital,de los trabajadores, de los sectores sociales. La vida política es una presión.

Yo no tengo certeza de cuáles son las presiones de los Estados Unidos, pero no las pongo en duda, porque siempre han presionado, han intervenido países, es el país más antidemocrático que existe en la faz de la tierra, generador de guerras, de bombas, de destrozos humanitarios. Podríamos enumerar desde la Bahía de Cochinos, República Dominicana, Panamá, en fin, podemos seguir hasta llegar a Medio Oriente utilizando el Gobierno de Netanyahu para destrozar Gaza, y después autotitularse como los reconstructores, vergonzoso.

¿Qué importancia tendrá el próximo congreso para el futuro del Frente Amplio?

Va a ser un Congreso muy importante porque somos gobierno y porque queremos volver a ganar las elecciones en 2029. Para lograrlo hay que volver a conquistar a las grandes mayorías. Eso exige discutir ideas concretas, asumir los problemas que existen y encontrar respuestas políticas. El Congreso es el máximo órgano de conducción del Frente Amplio y allí deben resolverse estos debates, no por la voluntad de una persona en particular.

¿El peso del MPP dentro del Frente Amplio puede condicionar esa discusión?

Es evidente que el MPP tiene hoy una mayoría muy importante, ganada legítimamente en las urnas, y eso hay que respetarlo. Pero el Frente Amplio nunca fue un bloque uniforme. Siempre existieron matices y diferencias, y esa diversidad forma parte de su fortaleza. Además, sobre algunos temas, como el impuesto al 1% más rico, no hay una oposición de fondo sino diferencias respecto al momento en que debería aplicarse.

¿Cómo evalúa su primer año y medio como senador?

Muy positivamente. Me he sentido muy respetado por toda la bancada del Frente Amplio y creo que el Partido Socialista está recuperando dinamismo después de un proceso interno complejo que ya quedó prácticamente superado. Hemos presentado proyectos de ley, participado activamente en los debates nacionales y seguimos defendiendo los principios históricos del partido.

¿Qué balance hace del desempeño de la oposición?

La oposición tiene el derecho y la obligación de controlar al gobierno, pero creo que ha exagerado el recurso de las interpelaciones, las convocatorias permanentes a ministros y la confrontación política. Tengo la impresión de que la ciudadanía espera soluciones más que circo.

¿A qué se refiere con eso?

Me llamó mucho la atención, por ejemplo, ver al senador Bordaberry como un remero noruego, un hombre que es muy serio en el Senado, me parece fuera de lugar todo eso. Yo creo que no les está yendo bien con eso.

Me parece bastante irresponsable, además, decir que no van a votar la Rendición de Cuentas antes de empezar a tratarla. Me parece terrible querer liberar a los genocidas, descalificar a los pobres como lo han hecho algunos legisladores en cuanto a las prestaciones que recibe la gente más humilde.

Eso me parece que no suma nada a la democracia, por el contrario, polariza posiciones, por lo que detesto ese tipo de ataques. Pero aclaro que no todos tienen la misma actitud.

Lo otro que quiero decir es que recién llevamos un año y 5 meses de gobierno porque están hablando como si ya fueran 4 años y medio, por lo menos. De verdad, creo que tendrían que revisar sus posturas.

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