Según se detalla, la medida es el primer paso de una reestructura en la forma de proteger y reparar el daño de quienes han sido separados temporalmente de su familia. El proyecto se basa en el derecho de la niña y el niño de crecer en familia, de acuerdo con lo establecido por el Código de la Niñez y la Adolescencia y la Convención sobre los Derechos del Niño.
Las tres fases del programa
El proceso de trabajo se divide en tres fases y será llevado adelante por un equipo conformado por un coordinador (licenciado en Trabajo Social, Psicología, Educación Social, que cuente con experiencia y formación en primera infancia), un administrativo, técnicos del área social, educadores, un psicomotricista, un abogado y un referente de captación y enlace con la familia.
La primera es una fase de valoración integral, que tiene una duración de 30 días y se desarrolla mientras la niña o el niño está en el centro de internación. Durante ese tiempo, el equipo deberá relevar información sobre la niña o el niño: salud, situación judicial, referentes familiares e intervención hecha previamente. Con esa información elaborará un plan individual que defina si la integración inicial es con referentes familiares o con una familia de acogida.
La segunda fase es la de transición a la modalidad familiar, que puede durar hasta 12 meses. En esta instancia hay tres posibles escenarios: reintegración con referentes familiares (familia de origen, extensa o referentes de afinidad), integración temporal en familia de acogida mientras se fortalecen las capacidades de cuidado de sus referentes familiares, o integración en familia de acogida y posterior adopción.
Por último, está la fase de acompañamiento y cierre, que tiene una duración de dos meses y consiste en la evaluación del proceso, la derivación responsable a equipos territoriales o al Departamento de Adopciones, y la elaboración de una bitácora de historia de vida para el niño o la niña.