Ante este hecho singular, muchos dirigentes y referentes políticos del Frente manifestaron sus críticas y su malestar a través de sus cuentas en las redes sociales, destacando el tono y la actitud prepotente de Lacalle Pou, que no se corresponde con la investidura presidencial.
En las últimas horas, y en una línea completamente diferente, quien habló del hecho fue Pablo Iturralde, presidente del Partido Nacional. Ante la consulta de la prensa local, Iturralde señaló: "Ya he hablado en todos los tonos posibles" con Fernando Pereira, presidente del FA, sobre las críticas y declaraciones a los medios.
"Le hemos dicho lo que opinamos sobre este tema. Nos parece que hay que bajar la pelota y así se lo dijo el presidente al intendente de Canelones (...) No se puede salir a hablar de narco-gobierno o de narco-Estado. El tono hay que bajarlo, todos tenemos que bajarlo".
Para Iturralde, la dirigencia blanca quiere tener "una campaña tranquila, sin enfrentamientos".
El asunto es: ¿esta "bajada de tono" solo se aplica a la oposición? ¿Qué pasa con las intempestivas irrupciones públicas, sea en redes o incluso en el propio Parlamento, de la senadora Graciela Bianchi y el senador Sebastián da Silva? ¿Al gobierno se le escapan los problemas de las manos, no resuelven las crisis políticas e institucionales, y sale envalentonado a reclamar que se "baje el tono" a las críticas? Es la aplicación lineal y directa del dicho popular: "Haz lo que yo digo, no lo que yo hago".