El nuevo decreto vuelve a implantar limitaciones que Bolsonaro había eliminado: por ejemplo, los Coleccionadores, Disparadores y Cazadores (los llamados CACs en Brasil) antes tenían derecho a comprar hasta 30 armas, pero a partir de ahora serán unicamente seis. Armas como las pistolas de calibre 9mm, .40 y .45ACP vuelven a ser de uso restringido y solo podrán estar en manos de las fuerzas de seguridad (en los últimos años la pistola .40 fue la más comprada en Brasil).
Durante la presidencia de Bolsonaro de 2019 a 2022, el exmandatario dijo que los “buenos ciudadanos” debían tener derecho a proteger a sus familias y bienes, y flexibilizó las disposiciones sobre la posesión de armamento. Aunque la Constitución de Brasil no concede el derecho a poseer armas, Bolsonaro alegó que “un pueblo armado jamás será esclavizado”.
Según cálculos del Instituto Sou da Paz, organización sin fines de lucro y dedicada a dar seguimiento a la seguridad pública, el número de armas en poder de los civiles se ha más que triplicado a 2,9 millones en un país de 214 millones de personas.