Además la IM gestiona en conjunto con la Facultad de Psicología, una línea de escucha telefónica gratuita para que los hombres puedan conversar sobre aspectos personales o vinculares que le generen angustia, temor, enojo y nerviosismo, por ejemplo.
Estos dos servicios de atención mencionados, junto al proyecto “Cuidar en Igualdad”, que principalmente presenta propuestas para que los padres varones puedan cocinar y recrearse con sus hijos, representan la propuesta de trabajo de la Asesoría para la Igualdad de Género de la IM.
Para conocer mejor el funcionamiento de estos tres espacios Caras y Caretas se comunicó con la directora interina del Servicio de Prevención y Respuesta a la Violencia Basada en Género de la IM, Claudia Pintos, quien respondió en nombre de la Asesoría para la Igualdad.
“La Intendencia trabaja en políticas de género desde hace 35 años” y desde entonces entiende que trabajar en la igualdad de género “no implica solamente trabajar con mujeres y para mujeres, sino con el compromiso de todos los que convivimos en la sociedad”, reflexionó. “Una de las formas de protección de mujeres, niños, niñas, adolescentes es el trabajo con los varones agresores”, señaló.
El servicio de atención a hombres que ejercen violencia de género “atiende a mayores de 18 años, que residan en Montevideo y que pueden concurrir por propia decisión o derivados del poder judicial”, explicó. El trabajo se realiza a través de entrevistas individuales o en grupo. La estrategia que desarrolla el servicio “es tender a que el hombre reconozca el ejercicio de violencia” y trabajar “en la deconstrucción de esas relaciones de poder, de control y de dominio”, expresó.
El servicio funciona presencialmente en la policlínica de Barrio Sur, y temporalmente en el Espacio Colabora, porque de momento la policlínica del barrio Reducto (Crottogini) no está disponible. “Las vías de comunicación con el servicio para concurrir voluntariamente no presenciales” y se puede contactar “a través del teléfono 091 467 776” o del correo electrónico “servicio.atencion.hombres@imm.gub.uy”, manifestó.
“Cualquier varón que ejerza algún tipo de violencia de género puede solicitar y agendar una entrevista”, indicó. A este espacio concurren muchos hombres “que tienen denuncias en el ámbito laboral por ejercicio de violencia de género o de acoso sexual laboral”, ejemplificó. Aún así, sin incluir a los hombres que tienen tobillera electrónica, el servicio está dedicado a todas las formas de violencia que detalla la Ley 19.580.
El servicio está a cargo de la organización de la sociedad civil, Antigona, la cuál ganó la licitación, y allí trabajan cuatro técnicos, una recepcionista, una coordinadora y una técnica “que no atiende a los hombres, sino que realiza un seguimiento de las mujeres en situación de violencia”, señaló. Trabajan 4 días a la semana durante 20 horas semanales, y atienden en el entorno de 80 hombres “en distintos momentos de su proceso”, aclaró.
Por otro lado está la línea de escucha a hombres, que funciona con el teléfono 1950 5151 de lunes a viernes en el horario de 18 a 21 horas. “La línea tiene un objetivo distinto”, y es para “promover comportamientos protectivos en la salud de los varones, desde una perspectiva integral”, manifestó. Se trata de brindar “una escucha activa, de apoyo y de asesoramiento a esos varones que se contactan” para hablar sobre “cómo se manejan en sus relaciones afectivo-sexuales o vinculares con sus hijos”, detalló.
“A veces en la llamada puede detectarse algún ejercicio de violencia” y en esos casos es derivado “al otro espacio”, sin embargo “muchas veces acuden por un descuido en su salud”, puntualizó. Situaciones de angustia, depresión, estrés “de las que no tienen con quién hablar”, la corresponsabilidad parental, los cuidados “más vinculado al resto de los aspectos de la vida de una persona”, fundamentó. Esta línea no está enfocada “en el ejercicio de violencia”, reiteró. “Allí participan estudiantes avanzados de psicología como forma de práctica, pero está a cargo de docentes de la facultad”, aclaró.
“Cuidar en igualdad es un proyecto internacional” que busca promover la corresponsabilidad y la afectividad en la crianza de los hijos por parte de los padres “para transformar la desigual distribución de las tareas de cuidado”, resaltó.
Se lleva adelante “fundamentalmente a través de distintos espacios de talleres en policlínicas de la Intendencia” o en espacios como el Mercado Agrícola dónde se desarrollan “talleres de cocina” y se genera “un espacio a reflexionar”, dijo. Allí pueden concurrir con los hijos y tener “una clase de cocina que sirve para mostrar como puedo conjugar ambas actividades”, apuntó.
Las evaluaciones de riesgo
Para los hombres violentos con riesgo bajo o medio existe el dispositivo Élida 360 “que es una aplicación de celular que tiene la mujer, a diferencia de la tobillera que porta el hombre en caso de riesgo alto”, expresó. Ambos métodos son monitoreados por la Dirección de Monitoreo Electrónico del Ministerio del Interior. En esta aplicación “la mujer puede hacer reportes, pero no se monitorea en tiempo real si la persona se acerca o no”, aclaró.
Aún así, los servicios de la intendencia “estamos peleando todo el tiempo con la evaluación del riesgo” ya que muchas veces los equipos especializados de la IM “evalúan riesgo alto y el juzgado no lo interpreta de esa misma forma”, cuestionó. Por lo que “hay que estar muy atentos para presentar informes, y pedir una revaluación” para que el riesgo “se mida como se tiene que medir y se proteja”, afirmó. “Esa es la finalidad”, subrayó.
Cambios
La base de la transformación “es educativa, es la resocialización de cómo nos relacionamos desde niños”, expresó. “No alcanza solo con lo que se da en los centros educativos” pero hay una diferencia para alguien que “vive en una familia donde el papá ejerce violencia, si en el centro educativo recibe otra visión de las cosas”, apuntó. “Si no se normaliza que todo se arregla a los golpes” con la fuerza, con quién grita más fuerte “eso es generador del cambio”, resaltó. “Ni hablar que después que la situación está instalada hace falta trabajar”, complementó.