Fue mi primera campaña militando. Había momentos en los que la expectativa de continuar era mucho más alta y había momentos mucho más desesperanzadores. Pero creo que parte de la campaña también es mantener esa esperanza, esa fe y ese propósito de ir para adelante y hacer todo lo que se pueda. Cuando me preguntan por el objetivo de esta campaña, creo que es lograr hacer todo lo que está en nuestras manos. Después, decidirá la ciudadanía. En la campaña del 2019 también lo sentí así. Hicimos todo lo que estaba a nuestro alcance. Quizás hubo cosas que pudimos hacer mejor, pero en ese momento era lo que podíamos dar. Siempre sentimos esa esperanza y la seguridad de que estábamos dejando todo en la cancha, aunque los resultados no acompañaron.
¿Y cómo se sintió el resultado?
Fue doloroso porque en la medida que se acerca la votación, es más la euforia, la emoción, los sentimientos. Está todo flor de piel y el momento ese de haber perdido es doloroso.
Y ahora que ya transcurrió este nuevo gobierno, ¿sentís que se consolidaron las expectativas que tenías de los nubarrones negros que podían venir?
Sí, creo que hicieron lo que venían a hacer, y lo vimos. Como frenteamplista, me duelen algunas cosas que desarmaron del gobierno de Frente Amplio, que costó años construir. Y me duele muchísimo la desigualdad. Me dolió siempre como persona, como economista, datos y realidades, el crecimiento de la pobreza infantil. Hay realidades que me atraviesan y me duelen. Creo que esas cosas impulsan a militar un poco más porque es el momento de cambiar esa realidad y es ahora que tenemos la opción.
¿Cuánto hace que estás militando?
Desde el 2017, por ahí.
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Las propuestas fundamentales
Desde el espacio de los jóvenes, ¿cuáles creen que son las propuestas que deberían impulsarse con mayor énfasis? ¿En qué aspectos ponen el foco?
Tenemos las propuestas específicas para la juventud que ha hecho el Frente Amplio, que nos parece que están muy bien. Todo lo que es la propuesta de primera vivienda, el plan de vivienda, el trabajo juvenil que implica brindar formación, pero además ayudar a insertarse en el mundo laboral. El problema del desempleo en los jóvenes es muy importante y ni que hablar de las mujeres jóvenes. También otras problemáticas como la salud mental, que nosotros señalamos todo el tiempo, y que es un tema que no se aborda lo suficiente. Hace muy poquito, la Juventud del Frente Amplio tuvo una charla con Paul Ruiz, que estuvo espectacular. Los jóvenes tenemos miradas sobre todas las temáticas, pero estos son énfasis fundamentales.
Ya que mencionas el tema de la salud mental, ¿qué habría que hacer con la política de drogas?
Gran parte de las acciones tienen que ver con generar información y estar con los jóvenes. Nosotros consideramos que las políticas para la juventud tienen que venir desde los actores. En ese caso, el hacer partícipes a los jóvenes de las políticas de drogas y de salud mental es fundamental porque no alcanza con dar información o un folleto, tiene que ser un trabajo conjunto. Tenemos que dejar de hacer política dirigida desde arriba porque ya vimos que no funciona con nadie, mucho menos con los jóvenes. Habría que ampliar las sustancias de consumo, regularlas. Yo estoy a favor de la regulación. Y ni que hablar del tema de la prevención y del control de riesgos que plantea el Frente de Amplio, que no lo plantean otros partidos. Se sabe que la prohibición nunca funciona. No funciona y no creo que lo vayamos a cambiar.
Más allá del resultado del 2019, se ha instalado la idea de que al ejercicio democrático le haría bien la alternancia de los distintos partidos en el gobierno, ¿qué opinión te merece?
Para mí es un invento. Lo que hace bien es la democracia, y eso no significa estar todo el tiempo cambiando de partido, sobre todo cuando tenemos lineamientos distintos. Creo que ahí hay dos aspectos: por un lado, dentro del Frente Amplio hay un montón de democracia e intercambio de ideas y, por otro lado, hay políticas que necesitan un acuerdo del país, como lo es la propuesta para la primera infancia de Cristina Lustemberg o una propuesta de seguridad, en las que deberíamos estar todos encausados. En ese tipo de propuestas me parece que debería haber una continuidad de todos los partidos, sin importar quién gobierne. Pero la alternancia no te da ninguna seguridad.
Siguiendo con este tema, en el congreso que realizó el FA tras las elecciones, se planteó una autocrítica sobre la desvinculación o ‘divorcio civilizado’ entre la fuerza política y los movimientos sociales. Desde tu perspectiva, ¿cómo debería ser el vínculo entre los jóvenes de las organizaciones sociales y los de las fuerzas políticas?
Hay muchos jóvenes que al militar en varios lugares a la vez tienen como un doble rol, algo que celebro absolutamente Creo que el vínculo existe, aunque generar un mejor diálogo siempre es bienvenido. Ojalá lo logremos. Desde la juventud se ha trabajado mucho en establecer diálogos con todos, con movimientos sociales, con juventudes de otros partidos. Creo que hemos logrado trabajar en ese terreno democrático en el que nos llevamos todos con todos y conversamos. Después vemos qué logramos sacar de eso, pero el primer paso siempre va a ser la comunicación.
Más allá de de las propuestas programáticas, ¿cuáles serían las demandas actuales de los jóvenes a nivel social?
Creo que la discriminación de género es una demanda social que, si bien hemos sabido cambiar un montón desde el feminismo, falta mucho a nivel de la sociedad. Que entiendan esa desigualdad y esa discriminación que sufrimos y que la adopten como una realidad. Siento que todavía hay mucho convencido de que este problema no existe.
¿Cómo vienen las políticas de formación política dentro de la Jota 21?
Nos interesa mucho la formación política. Sucede que en época de campaña es muy difícil porque hay que salir a repartir listas y lo tiramos para atrás. Pero la verdad es que lo trabajamos mucho y tenemos un montón de diferencias entre compañeros sobre en qué nos especializamos cada uno. Nos gusta generar talleres e instancias de comunicación para poder colectivizar lo que pensamos, lo que sentimos y lo que estudiamos.
El FA ya tiene sus candidatos a presidente y vicepresidenta, ¿consideran que hubo una renovación en la diligencia de los liderazgos de la izquierda?
En muchas candidaturas se muestra una renovación, pero se tiene que dar a mayor escala. Yo creo que el frente está dando ese paso a la renovación, no sólo desde la fórmula, sino desde la construcción de todas las candidaturas, de las listas. Nuestra lista tiene mucha participación de candidatos jóvenes en posiciones de representación, lo que celebramos un montón.
A nivel de liderazgos, ¿qué tanto se siente la pérdida de Danilo Astori?
A nivel personal, un montón. Yo siempre fui muy astorista y Danilo era esa guía constante de a dónde ir y qué hacer. Su presencia nos guiaba y nos ayudaba un montón. Creo que hoy está muy presente, más allá de que no esté físicamente. Su perdida también nos llevó a armarnos mucho como grupo, nos unió un montón y hemos sabido construir un sector desde ese lugar, con Danilo presente en sus ideas y en su forma de hacer política.
Hoy mencionábamos el vínculo entre el FA y los movimientos sociales, en el marco de la autocrítica que se realizó en su momento. Sin embargo, ahora parece que nos encontramos ante un nuevo punto de tensión entre las propuestas de este partido y las del movimiento sindical, al menos en algunas áreas sociales. En este contexto, ¿crees que fue correcta la decisión del Frente Amplio de otorgar libertad de acción respecto al plebiscito de la seguridad social?
Creo que fue correcta y que contribuye a lo mejor que tiene el Frente Amplio que es la democracia interna. Tomar una sola postura dejaría por fuera a gente de Frente Amplio.
¿El gobierno del Frente Amplio va a ser un gobierno de izquierda progresista?
No me parece que sea contrapuesto. La izquierda es progresista también Ojalá que así sea.
¿Y qué medidas debería tomar?
Enfocarse en bajar la desigualdad, la pobreza infantil y en distribuir de manera que todos crezcamos por igual. Abrazar el crecimiento, pero además saber distribuirlo, como supimos hacer quince años atrás, y lograr generar políticas sociales desde la gente. Creo que generamos mucho durante 15 años. Estaría bueno que con todo lo que podemos hacer para adelante estemos mucho más cerca de la gente y de lo que realmente se necesita. Construir desde la raíz misma va a ser mucho más beneficioso para el país.
¿Administrar o resolver la desigualdad social?
Resolverla a cero no existe, pero hay que ir hacia esa resolución, teniendo siempre a la utopía como el camino.
¿Oddone es la mejor síntesis de un un futuro ministro de economía?
A mí me gusta Oddone como ministro, creo que tiene ideas muy claras. Es un economista tremendo y además conoce muchísimo la realidad de Uruguay. Y para realmente poder cambiar algo tenés que conocer, una cosa que decía Astori, ¿no? Odoné es un gran entendido de la economía de nuestro país y tiene herramientas más que suficientes para poder hacer algo.
El frente juvenil más grande que tiene el Uruguay está en las cárceles. ¿Qué hacemos con eso?
Este gobierno se encargó de que estuvieran todos adentro, sobre todo por el nivel de penas que desarrollaron, que no es coherente en ningún sentido. Pero creo que hay que enfocarse en la rehabilitación, los jóvenes necesitan tener oportunidades para poder cambiar esa realidad. El Estado puede darles esas oportunidades, pero no solo aplicar una política y ver qué pasa, sino estar con los jóvenes.
¿Qué rol le asignás al Inju?
El Inju supo agarrar temáticas de la juventud muy importantes y agrupar a los jóvenes, por ejemplo, con el programa “Ni silencio ni tabú”. Creo que lograr un lugar específico de jóvenes puede ayudar a tener mejor llegada. Para mí hay mucho más que se podría hacer desde el Inju, ,teniendo un lugar tan específico y tan privilegiado como esta institución.
¿Se gana en primera vuelta o se va hacia un balotage?
De análisis electoral se poco, pero desde mi visión creo que se va balotage. Ojalá sea con mayoría parlamentaria.
¿Hay espacio dentro de la estructura política para las propuestas juveniles?
Sí, lo hay. No solo para “partir con dólares”, por así decirlo. Creo que hay mucho espacio y, además, la ciudadanía también está esperando algo distinto. La política está en un momento donde se busca innovación. Por ejemplo, si miramos los sectores que están en el Parlamento, especialmente en el Frente Amplio, todavía vemos una presencia importante de figuras veteranas. Sin embargo, si miramos las listas, creo que estamos en un proceso interesante de renovación, tanto en términos de rostros, como de formas y roles. Es un camino y, como todo proceso, lleva tiempo. Nos ha costado y nos va a seguir costando, pero ya se nota un cambio en la percepción hacia los jóvenes. Ahora estamos mucho más integrados en la participación política. Hoy podemos hacer de todo: salir a repartir volantes, discutir propuestas al mismo nivel que otros, estar en charlas y contribuir desde diferentes espacios. Nos valoran por eso, y creo que esa diversidad es importante.
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¿Qué pasa con los jóvenes y el género? ¿Cómo ves la cuestión de género dentro de los espacios juveniles?
Creo que la discriminación de género existe en todos los ámbitos, y la juventud no es una excepción. Sin embargo, siento que hemos avanzado bastante. Ahora tenemos más herramientas para hablar del tema y señalarlo cuando percibimos que nos discriminan por ser mujeres. Hoy en día, dentro de los espacios juveniles, tenemos la libertad de decir: "Pará, esto no va por acá". Sin embargo, es cierto que la discriminación sigue existiendo. Como mujer en la política, la violencia simbólica es constante. Siempre está presente esa sensación de que, por ser mujer, tu participación no se toma en serio. A pesar de eso, creo que desde la juventud hemos avanzado mucho. Los espacios que hemos generado nos permiten formar vínculos colectivos que ayudan a enfrentar esas situaciones. En lo personal, me siento más cómoda dentro de los espacios juveniles justamente por ese sentido de comunidad que se ha creado. Pero, como decía, la discriminación sigue existiendo, y no estamos exentas ni ahí.