Política de Estado
Orsi señaló el conjunto de acuerdos con el organismo como “una política de Estado” y celebró la presencia de expresidentes y exjerarcas de anteriores administraciones en el evento.
Recordó el primer acuerdo de Uruguay con el Banco Mundial en la década de 1950, dirigido a la ampliación de la red eléctrica y la telefonía nacional, sectores que consideró como protagonistas fundamentales que el país debe esgrimir y fortalecer. En los años posteriores a 1960, el Banco Mundial respaldó políticas vinculadas al agro y, décadas después, se instalaron nuevas posibilidades como la trazabilidad, instrumento que ubica a Uruguay como un Estado que sabe su rumbo, relató.
Apoyo a las reformas
Agregó que en la actualidad, decidió apoyar a Uruguay en reformas vinculadas a innovación y competitividad, así como actividades del sector privado.
“El mundo necesita de estos organismos y que se fortalezca, pero en Uruguay, por nuestra escala y por los riesgos y desafíos del presente y futuro, necesitamos organismos multilaterales que nos indiquen que vamos por el camino correcto y, cuando no es así, nos avisen a tiempo”, finalizó.
Por su parte, el ministro de Economía, Gabriel Oddone, dijo que Uruguay se concentra en una agenda de reformas microeconómicas destinadas a acelerar el crecimiento y la competitividad. En este marco, agradeció la confianza renovada con la operación de préstamos y con el apoyo a la agenda de transformaciones del país.
Destacan oportunidades
Finalmente, la vicepresidenta para América Latina y el Caribe del Grupo Banco Mundial, Susana Cordeiro, subrayó el reciente apoyo del organismo a Uruguay a través de líneas de crédito por U$S 300 millones destinadas a las reformas en comercio, inversiones, competitividad y el fortalecimiento de la sustentabilidad fiscal. “Es más que un financiamiento, es una expresión concreta de nuestra alianza y confianza en Uruguay”, definió.
Cordeiro sostuvo que hay “grandes oportunidades para apalancar las ventajas comparativas” de Uruguay, que identificó en la estabilidad, el Estado de derecho, el desarrollo de las energías renovables, la agricultura y la construcción de las capacidades digitales.
Rememoró la primera emisión de un título de deuda en pesos uruguayos, realizada en 2008, como parte del apoyo al proceso de desdolarización del país. “Esa experiencia nació acá y luego la llevamos a otros países”, reconoció.