Vinculó de forma directa esa agenda con la necesidad de atraer inversión de largo plazo. "Para acelerar el crecimiento, necesitamos más inversión, mejor inversión y alianzas de largo plazo. Y por eso estoy hoy aquí”, afirmó.
Complejo escenario
Ante un escenario internacional marcado por mayores niveles de incertidumbre, Orsi señaló que la confianza del país se apoya en tres dimensiones: instituciones sólidas, fortaleza macroeconómica y cohesión social.
En materia institucional, destacó la estabilidad democrática, el Estado de derecho, la independencia de poderes y la continuidad de las reglas. Remarcó además que la inversión extranjera recibe el mismo trato que la nacional y que los compromisos asumidos por el país se sostienen en el tiempo.
Para acelerar el crecimiento, necesitamos más inversión, mejor inversión y alianzas de largo plazo. Y por eso estoy hoy aquí Para acelerar el crecimiento, necesitamos más inversión, mejor inversión y alianzas de largo plazo. Y por eso estoy hoy aquí
Orsi definió esa continuidad como una “acumulación positiva”: los gobiernos cambian, pero el país no comienza de cero cada cinco años y mantiene una base institucional que brinda previsibilidad, explicó.
También destacó la estabilidad macroeconómica, el mantenimiento del grado inversor, el acceso a los mercados de capitales y la contención de la inflación como elementos que reducen la incertidumbre para quienes producen e invierten.
Más inversión y mejor inversión
Orsi planteó que la estabilidad, por sí sola, no alcanza para acelerar el crecimiento. Por eso, señaló que el Gobierno impulsa una agenda para mejorar las posibilidades de negocios, modernizar los incentivos y reducir obstáculos que afectan tanto a las empresas como a las personas.
“Queremos más, pero también mejor inversión: inversión que genere empleo, que incorpore conocimiento, que eleve la productividad y contribuya a un crecimiento sostenible de largo plazo”, afirmó.
Entre las medidas, mencionó la actualización de los regímenes de incentivos a la inversión, la atracción de talento extranjero calificado y una agenda de reformas microeconómicas para digitalizar procesos, eliminar requisitos innecesarios y reducir costos.
Competitividad
También se refirió al proyecto de Ley de Competitividad y Reducción del Costo de Vida, para disminuir plazos de trámites y mejorar instrumentos vinculados con inversión e innovación.
El objetivo —sostuvo— es contar con “un Estado ágil, coordinado y capaz de regular mejor”, que cuide el interés general sin convertir cada autorización en una barrera para producir o invertir.
Más adelante, hizo un repaso de los avances en el acuerdo entre el Mercosur y la Unión Europea, el proceso de incorporación de Uruguay al CPTPP y la profundización del vínculo con la Organización para la Cooperación y el Desarrollo Económicos.
Explicó que la política exterior del país amplía mercados y mejora las condiciones para las empresas instaladas en Uruguay.
Apertura de mercados
Señaló que la apertura de mercados debe ser complementada por una agenda de innovación capaz de incorporar conocimiento y tecnología a la estructura productiva.
“Queremos que el conocimiento recorra todo el camino: del laboratorio a la empresa, de la empresa al mercado y del mercado al mundo”, expresó.
Queremos más, pero también mejor inversión: inversión que genere empleo, que incorpore conocimiento, que eleve la productividad y contribuya a un crecimiento sostenible de largo plazo Queremos más, pero también mejor inversión: inversión que genere empleo, que incorpore conocimiento, que eleve la productividad y contribuya a un crecimiento sostenible de largo plazo
En ese marco, mencionó los programas de sandboxes —entorno de pruebas— para nuevas tecnologías, los desafíos públicos que conectan problemas concretos con investigadores y empresas, la creación del Centro Nacional de Inteligencia Artificial y el AI for Good Lab impulsado junto con Microsoft.
La aspiración —sostuvo— es que Uruguay sea “un lugar confiable para investigar, probar, escalar y exportar soluciones”.
Oportunidades de invertir
En cuanto a las posibilidades concretas de invertir, Orsi presentó sectores como el agro y la bioeconomía, donde destacó las posibilidades en alimentos, genética, biotecnología y productos forestales de mayor valor agregado.
En energía, señaló oportunidades vinculadas con movilidad eléctrica, biocombustibles, hidrógeno verde y centros de datos.
También mencionó servicios globales, ciencias de la vida, industrias creativas, tecnología, infraestructura, logística, agua y riego.
Tecnología y mercados
“El capital es necesario, pero no es lo único que buscamos”, afirmó. El interés del país —explicó— está en inversiones que incorporen tecnología, formen talento, eleven estándares y abran mercados.
Como ejemplos concretos, mencionó proyectos de PepsiCo, Google, Syzygy y Microsoft, vinculados con producción, tecnología, inteligencia artificial y combustibles sostenibles.
En el cierre, Orsi realizó una invitación directa a los inversores presentes. Nuestra invitación es sencilla: consideren a Uruguay para sus próximos proyectos. Conversen con nuestros equipos y dígannos también, con franqueza, qué debemos hacer mejor. Nuestro compromiso es escuchar, responder y sostener las reglas”, afirmó.