El mandatario también recordó los riesgos que enfrentaron los patriotas al firmar aquel documento: “La declaración de independencia, si uno la analiza bien, era una declaración de guerra. Implicaba plantar pie ante un imperio gigantesco”, expresó.
Desafíos actuales
Tras repasar el sentido histórico de la conmemoración, Orsi dedicó buena parte de su discurso a los desafíos del Uruguay contemporáneo. Planteó en primer lugar el reto demográfico, con la necesidad de una mayor protección a niños, adolescentes y personas mayores.
Luego señaló la importancia de avanzar hacia un modelo de desarrollo integral, que combine crecimiento económico, justicia social y equilibrio territorial: “Debemos lograr un desarrollo equilibrado, o seguirá siendo la historia de siempre de los países dependientes, escorados hacia el puerto”, expresó.
El presidente también se refirió a la seguridad y la convivencia, entendidas más allá del delito: “No estoy hablando solo del crimen, estoy hablando también de la violencia puertas adentro, de la que ocurre entre nuestros jóvenes, en el deporte o en otros ámbitos”. Además, defendió el compromiso histórico de Uruguay con la paz y el multilateralismo, en un mundo marcado por tensiones geopolíticas.
Orsi resaltó el valor de la democracia como un desafío cotidiano. Reivindicó la tolerancia y el respeto por el pensamiento distinto, así como la empatía hacia quienes más sufren. “Debemos abandonar esa tentación de calificar a las personas o no querer escuchar lo que me quieren decir los otros”, advirtió.
Sobre el cierre de la oratoria, el presidente propuso que cada aniversario sea una oportunidad para “volver a mirar el territorio, mirarnos a nosotros mismos y proyectarnos hacia el futuro”, reafirmando que, al igual que hace dos siglos, la astucia, el coraje y el sentido de pertenencia siguen siendo herramientas imprescindibles.