El mandatario planteó que Uruguay cuenta con las condiciones para posicionarse como un centro regional de desarrollo de soluciones de inteligencia artificial para América Latina y el mundo, con confianza institucional, talento, infraestructura y cooperación internacional.
El desafío —señaló— no consiste en competir por disponer de los modelos de inteligencia artificial más grandes, sino en conseguir que la tecnología sirva para generar prosperidad compartida, inclusión social y oportunidades.
En ese sentido, Orsi propuso consolidar a Uruguay como “un hub regional confiable para desarrollar, probar y escalar soluciones de inteligencia artificial para América Latina y el mundo”.
Confianza como ventaja para innovar
Orsi identificó a la confianza institucional como una de las principales fortalezas de Uruguay frente a la nueva transformación tecnológica.
Destacó la estabilidad democrática, la seguridad jurídica, el respeto por el Estado de derecho, la protección de los derechos de las personas y la continuidad de las reglas de juego. “La confianza institucional es también infraestructura para la innovación”, afirmó.
Según explicó, estas condiciones permiten que Uruguay ofrezca previsibilidad a empresas que desarrollan tecnologías críticas y necesiten ámbitos donde invertir, proteger datos y trabajar conjuntamente con el Estado, las universidades y el sector privado.
Además, recordó que Uruguay cuenta con la Estrategia Nacional de Inteligencia Artificial al 2030, la Estrategia Nacional de Datos y una infraestructura pública digital construida durante años.
“No queremos elegir entre innovación y regulación. Queremos una regulación que proteja derechos y que, precisamente por ello, genere confianza para innovar e invertir”, manifestó.
Una transformación que llegue a las personas
Orsi señaló que el desarrollo tecnológico debe ser complementado por una política de formación capaz de extender las oportunidades de la inteligencia artificial al conjunto de la sociedad. “No alcanza con formar ingenieros especializados”, sostuvo el presidente.
Planteó la necesidad de preparar a docentes, médicos, productores, emprendedores, funcionarios públicos y trabajadores de todos los sectores para convivir y trabajar con estas nuevas herramientas. El objetivo es que la inteligencia artificial contribuya a mejorar la calidad de vida, reducir tareas rutinarias y generar trabajos de mayor valor agregado.
En ese proceso, destacó la experiencia acumulada por Uruguay a través de Ceibal y las nuevas iniciativas orientadas a incorporar inteligencia artificial en la educación.
También señaló la creación del Centro Nacional de Inteligencia Artificial, Instituto Vidart, para impulsar investigación e innovación, formar y atraer talento y conectar la ciencia con los principales desafíos productivos y sociales del país.
Inversiones que dejen capacidades
Ante representantes de empresas tecnológicas internacionales, Orsi realizó una convocatoria directa a invertir en Uruguay y en América Latina. Mencionó específicamente centros de datos, capacidad de procesamiento, respaldo digital y conectividad, pero señaló que la inversión tecnológica debe generar algo más que infraestructura.
“Si una inversión deja únicamente servidores, habrá dejado un depósito de hardware. Si, además, deja investigadores, emprendedores y trabajadores capacitados, habrá construido capacidad”, afirmó.
Según explicó, esa lógica está presente también en las alianzas que Uruguay desarrolla con compañías internacionales.
Orsi destacó el AI for Good Lab de Microsoft, que combina el desarrollo de soluciones con la transferencia de capacidades hacia equipos uruguayos, y mencionó el trabajo con AWS y otros socios para extender estas herramientas a empresas y gobiernos departamentales.
El objetivo —explicó— es evitar que la transformación tecnológica quede concentrada en Montevideo o exclusivamente en las grandes organizaciones.
Construcción de escalas desde América Latina
El presidente planteó que algunos de los desafíos que genera la inteligencia artificial ya no pueden ser abordados únicamente desde cada país. Por eso, propuso avanzar hacia una mayor cooperación regional en capacidad de cómputo, talento e infraestructura.
Orsi destacó las fortalezas complementarias existentes en América del Sur y señaló que el BID puede desempeñar un accionar relevante para movilizar inversiones, conectar ecosistemas, fortalecer la ciberseguridad, desarrollar estándares comunes y facilitar la circulación de talento.
“La escala que individualmente no tenemos, podemos construirla regionalmente”, afirmó.
Para la próxima Reunión Anual del BID, Uruguay se comprometió a avanzar en soluciones de inteligencia artificial usadas para la administración del Estado y en pequeñas y medianas empresas, así como en la capacitación de docentes y funcionarios y el fortalecimiento de empresas capaces de desarrollar e impulsar estas tecnologías.
El presidente uruguayo propuso, además, trabajar en un primer mecanismo regional concreto de cooperación en cómputo, talento o infraestructura de inteligencia artificial.
Al finalizar su intervención, señaló que América Latina no necesita reproducir exactamente los modelos tecnológicos de otras regiones, sino construir su propio camino: uno en el que la innovación fortalezca la democracia, aumente la productividad y genere inclusión y autonomía.