Los inspectores renunciaron a participar del programa de tutorías de los más de 4.000 directores de escuela por entender que las condiciones de trabajo y capacitación no son las adecuadas. “Es parte de sus obligaciones funcionales”, sostuvo Da Silveira.
Sin nombrar la obediencia debida argumentó en su favor. Como ejemplo comparó los deberes que un contrato impone a un trabajador con las obligaciones que emanan del cargo de los inspectores. “Uno no puede decir el lunes que viene no voy a trabajar porque no tengo ganas, o estoy molesto con alguien. Es un contrato que obliga a cumplir las funciones en un horario. Si no te gusta te vas. Por eso existe el concepto de responsabilidades funcionales que no tiene nada que ver con el ejercicio de la libertad de expresión ni nada por el estilo. Esos señores cobran todos los meses. Cobran a cambio del cumplimiento de ciertos deberes funcionales . Si no les gustan los deberes funcionales que renuncien, que dejen de cobrar y que hagan lo que quieran”, indicó el ministro de Educación y Cultura.
“Si los inspectores no aceptan la responsabilidad de tutoriar a los docentes, ¿a que se dedican? ¿Por que cobran el sueldo? ¿Cual es su responsabilidad sobre el buen funcionamiento del sistema educativo? Me parece que hay que asumir que uno es inspector y eso conlleva una serie de responsabilidades funcionales y en particular respecto al conjunto de docentes”, concluyó.
La renuncia de los docentes, que la hicieron pública a través de una carta, recibió el respaldo de la consejera del Codicen por los docentes, Daysi Iglesias.