Por otro lado “estuvo se habló de la integridad y honestidad” en la función pública “un tema que está presente permanentemente”, opinó. “Hablamos de cómo colaborar desde nuestros ámbitos a ayudar a filtrar” personas que no están a la altura “y por qué no, educar en cuanto a separar lo público y lo privado”, agregó.
“Valorar, reconocer y aprovechar a las organizaciones de fe por su función en las políticas sociales en general”, reflexionó. En la “historia de Uruguay, desde el siglo XIX, la participación de las organizaciones de fe en temas de salud, educación, contención, cuidados, ni que hablar últimamente en adicciones, están presentes”, sostuvo. En “reconocer y valorar ese trabajo social de la sociedad civil y particular de las organizaciones de fe, ahí está el consenso que buscamos”, evaluó. “Los temas que pueden ser provida, familia, aborto o eutanasia, son para otro ámbito que no es Parlamento y Fe”, reiteró.
Debate legislativo
En la tarde del viernes hubo una mesa de intercambio entre los diputados Álvaro Lima (Frente Amplio), Gerardo Sotelo (Partido Independiente, PI), Silvana Perez Bonavita (Cabildo Abierto) y el senador suplente Gerardo Amarilla. A excepción del legislador del PI, los otros tres parlamentarios integran formalmente la organización convocante, en conjunto con el diputado nacionalista Alvaro Dastugue. Al cierre, también realizó un complemento el presidente de la Cámara, el nacionalista Rodrigo Goñi, quién apoyó la iniciativa.
El diálogo se enfocó en “cómo construir acuerdos en una sociedad plural sin renunciar a las convicciones”, junto al “pluralismo, diálogo y convivencia democrática, los acuerdos y diferencias en la vida parlamentaria, la construcción de consensos frente a los desafíos del Uruguay”.
Una parte del evento estaba prevista para iniciar en la antesala de la Cámara de Representantes, para luego desplazarse a la Sala de Eventos Especiales, sensiblemente mayor. Pero se mantuvo en la locación inicial debido a la baja concurrencia, algo que también se vislumbró en la baja repercusión mediática del evento.
La presentación fue muy extensa, de alrededor de una hora, y entre las ponencias se destacó un pasaje en el que el diputado frenteamplista sostuvo que “Parlamento y Fe a partir de ahora va a tener el enorme desafío nacional de poder construir un proyecto misionero”. Qué “es igual de misionero que el proyecto que la actividad política desarrolla, porque para acumular y para crecer desde el ámbito político hay que convencer”, analizó.
Se trata de “generar una participación que permita encontrar a parlamentarios y a personas de fe, y abrirse a la vida y al mundo” para generar las condiciones necesarias para “poder aportar a la mejor sociedad que queremos construir”, resaltó.
Entre tanto, Goñi argumentó que “hasta hace un tiempo creíamos que la libertad de conciencia de la humanidad en su conjunto estaba a salvo”. En Uruguay “con un régimen democrático, nadie era sometido a una tortura, para que su libertad de conciencia estuviera condicionada”, dijo. “Hoy tenemos nuevos desafíos que amenazan o que la ponen en riesgo”, complementó.
“Es importante dar espacio en el Parlamento para derechos humanos fundamentales que con mucha miopía, esperemos que sin intención, se han estado limitando y reprimiendo”, opinó Goñi. “La Constitución es muy clara en la libertad religiosa, pero cuando se quiere hablar enseguida aparecen viejos resabios y parece que son temas tabú”, concluyó.
Uno de los momentos más aplaudidos de la presentación fue cuando la diputada cabildante afirmó que “para nosotros ha sido un horror la aprobación de la eutanasia en el Parlamento, y que ha sido una de las discusiones más este fuertes que hemos tenido en el periodo pasado”. A veces “cuando desde esos actores plantean censura, es realmente inentendible porque ellos han podido plantear sus convicciones en toda la libertad, como a todos nos corresponde”, consideró.
Este tipo de encuentros van en la dirección de “no permitir que nos censuren, ni autocensurarnos, acá nadie nos obligó a participar”, reflexionó. “Se invitó, y estamos presentes quienes para poder expresar nuestra forma de vivir la fe, de hacer nuestra política, es nuestro derecho”, sostuvo. “Ocupar este espacio y seguir alzando la voz es justamente lo que más se necesita para quienes estamos en nuestra total libertad y derecho”, argumentó.
Entre tanto el diputado Sotelo resaltó que con Amarilla ha coincidido pocas, pero significativas veces, una de ellas en el sitio del Santo Sepulcro en ocasión de un viaje a Israel. Durante su oratoria reflexionó si no será “demasiado pronto para evaluar las características y los límites de la secularización moderna y de las distintas experiencias de laicidad que la han acompañado”.
“Aún considerando que a excepción de los fundamentalistas e integristas, tanto religiosos como seculares, nadie plantea eliminar la laicidad del estado” los dos siglos y medio “representan un periodo extremadamente breve en la historia de las civilizaciones para un proceso cultural que se ha instalado con fuerza en una zona relativamente limitada del planeta”, relativizó.
“El ciclo histórico secular ha contribuido decisivamente al auge de las libertades, especialmente las del pensamiento y de expresión, y con ellas ha sido fundamental para consagrar la libertad de investigar la vida humana, la naturaleza en el universo sin dogmas que limiten el conocimiento ni autoridades que vigilen sus conclusiones”, ahondó.
El avance del conocimiento “ha conducido a algunos científicos a formular una hipótesis extraordinaria: que el origen del espacio y del tiempo, el ajuste extraordinariamente preciso de la de las constantes fundamentales de la física, las características de la radiación cósmica de fondo, la inteligibilidad matemática del universo y la existencia de leyes naturales ordenadas, sugiere que esto solo puede explicarse mediante una voluntad inteligente que hizo posible su existencia, incluso desde un ateísmo inicial”, transmitió.
“Sería una inteligencia anterior al tiempo, y por tanto externa anterior a la materia y el espacio, por lo tanto espiritual” todo lo cual “reúne los atributos fundamentales de aquello que los seres humanos hemos llamado Dios”, afirmó. Se preguntó “qué lugar ocupa esta perspectiva entre científica y filosófica en nuestro sistema educativo, y las instituciones académicas y de investigación, y en el debate público”.
“Estaremos dispuestos a examinar con el mismo rigor y la misma libertad intelectual tanto las hipótesis que prescinden de una inteligencia creadora como aquellas que encuentran en el orden del universo indicios de su existencia”, cuestionó. “La ley uruguaya exige que ninguna respuesta esté excluida de antemano y que ninguna pregunta legítima sea descartada por las conclusiones a las que pudiera conducir”, agregó. Así como “se garantice la libertad de aprender y de estar abiertos a todas las hipótesis sobre la mesa, sin que ninguna se arrogue el derecho de establecer los límites del conocimiento”, aseguró.
“Acaso la prueba más exigente de nuestra laicidad sea atrevernos a someter a examen incluso a nuestras convicciones más profundas, también aquellas con las que hemos aprendido a negar lo sagrado o a escamotear su presencia en el espacio público”, sentenció.
Luego de la mesa parlamentaria, se presentó el libro "El Lugar de los Sagrado" del sueco Manfred Svensson, a cuya actividad concurrieron por lo menos el diputado nacionalista Pablo Abdala, y el comisionado parlamentario para las cárceles Daniel Radío.
Sólidas alianzas
En su presentación, el diputado Sotelo recordó una anécdota, en la que Amarilla fue consultado sobre qué haría si tuviera que resolver una situación, en el ejercicio como legislador, entre lo que dice la Constitución de la República, y lo que dice la Biblia, a lo que Amarilla respondió que utilizaría esta última, porque la Biblia es “su ley última”, que “es un texto inmutable” a diferencia de la Constitución “que ha sufrido cambios.
Consultado por Caras y Caretas sobre las variaciones que ha sufrido la Biblia a lo largo del tiempo, Amarilla consideró que “no ha habido cambios sustanciales, quizás algunos errores que se generaron en la Edad Media, pero que se corrigieron después”. Actualmente está “la nueva versión viviente, la versión antigua del hebreo, la del arameo y la del griego pero no hay grandes diferencias ni en la Torá judía ni en la Biblia”, justificó. “Después de la Reforma protestante hay dos Biblias, pero en definitiva el texto es más o menos coincidente, no hay grandes diferencias entre las visiones de la cristiandad” apuntó.
“Por eso para mí la Biblia es un libro que ha sido inmutable, sin embargo hasta las Constituciones de la República de 1917 y 1930 no se reconocía la ciudadanía de las mujeres”, señaló. La constitución “claramente es un documento que todos respetamos y valoramos, es la norma básica de la pirámide de Kelsen en nuestro ordenamiento jurídico, pero claramente para mí que tengo una visión de la eternidad y de lo infinito que excede los límites de la República Oriental del Uruguay” la Biblia “es un libro que rige en mi vida más allá de lo que son las las normas de un país”, sentenció.