A partir de este jueves, y en un periodo que abarcará seis meses, los dos comités comenzarán a delinear las líneas estratégicas que formarán la base de la política nacional de riego. Este proceso se llevará a cabo en colaboración con el sector privado, según explicó Aguerre. Uno de los objetivos primordiales es atraer inversiones significativas mediante la introducción de diversos estímulos que serán anunciados en el futuro. “Es fundamental mover la aguja en términos de inversión, trabajo, empleo, producción y adaptación a la vulnerabilidad climática”, apuntó el coordinador.
Diagnóstico para el Riego
Un aspecto crucial del plan no solo es la elaboración de un diagnóstico minucioso sobre el estado actual del riego en el país, sino que también se abordarán las inquietudes, demandas y sugerencias de los regantes. Esto permitirá agilizar y flexibilizar el desarrollo de una política estratégica que impulse el crecimiento económico uruguayo, que se sustenta en gran medida en el manejo eficiente de sus recursos naturales.
Aguerre destacó un hecho alarmante: “Somos un país que tiene agua y no la aprovecha”. Con esto, se refiere a la ineficiencia en la captura y uso del agua que cae del cielo. Según sus declaraciones, el 35% del agua que precipita se escapa a través de ríos y otros cuerpos acuáticos, y solo se logra aprovechar el 5% de esa agua, que es retenida en represas destinadas a riego, generación de energía o suministro de agua potable. Esta realidad plantea un desafío crucial: si se pudiera aumentar en tan solo un 2% la capacidad de retención de este recurso, sería posible regar alrededor de 300.000 hectáreas adicionales, lo que podría transformar radicalmente el panorama agrícola del país.
En la conferencia de prensa también estuvieron presentes los ministros de Industria, Energía y Minería, Fernanda Cardona; Ganadería, Agricultura y Pesca, Alfredo Fratti; y Ambiente, Edgardo Ortuño, así como el presidente de la CND, Mario Piacenza. Cada uno de ellos subrayó la relevancia del proyecto en el contexto actual de Uruguay, donde el cambio climático y las variaciones en los patrones de lluvia demandan un enfoque innovador y sostenible en la gestión de los recursos hídricos.
Alta expectativa
Las expectativas son altas en torno a esta iniciativa interministerial. Con el apoyo del sector privado y una visión clara por parte del Gobierno, se espera que el Plan de Riego no solo propicie un mejor uso del agua, sino que también impulse el crecimiento económico, genere empleo y permita a los agricultores adaptarse mejor a las condiciones cambiantes del clima.
Así, la creación de esta Comisión Interministerial representa no solo una oportunidad para mejorar la infraestructura hídrica de Uruguay, sino también un compromiso por parte del Gobierno para abordar las problemáticas relacionadas con el agua de manera integral y a largo plazo. La integración de diferentes sectores y la consideración de las voces de quienes están en la primera línea del uso del agua son elementos garantizados de éxito en la implementación de las políticas necesarias para un desarrollo sostenible en el país.
Esta propuesta, que nace en un contexto de necesidad urgente por la mejor conservación y uso del agua, podría marcar un punto de inflexión en la forma en que Uruguay gestiona sus recursos hídricos, posicionándose así como un referente en políticas de riego y desarrollo agrícola sostenido en América Latina. La colaboración y el trabajo conjunto entre el Gobierno, el sector privado y los regantes será esencial en este camino hacia un futuro más consciente y efectivo en la gestión del agua.