"El problema de la pobreza infantil no es un problema de los niños"
Para Vigorito, la discusión pública comenzó a reconocer que la pobreza infantil no puede desvincularse de las condiciones laborales y educativas de los adultos responsables del hogar. "Esto tiene que ver, básicamente, con las características de los adultos que generan ingresos para esos hogares, personas con inserción precaria en el mercado laboral, bajo nivel educativo, etcétera". Y añadió que "el problema de la pobreza infantil no es un problema de los niños y creo que eso en la discusión se está tendiendo un poco a saldar, aunque todavía persiste esta idea de imaginar a los niños como sueltos".
Las transferencias de ingresos son solo una parte de la solución
Desde la perspectiva académica, las transferencias monetarias constituyen una herramienta importante, aunque insuficiente por sí sola para revertir la pobreza infantil. "Las estrategias para la reducción de la pobreza infantil requieren un conjunto amplio de medidas, uno de los cuales son las transferencias de ingreso a los hogares".
Además, sostuvo que estas políticas tienen un alcance más amplio que la reducción de la pobreza extrema. "Esto no tiene por objetivo solamente la pobreza. Tiene por objetivo cierto aseguramiento del ingreso de los hogares que enfrentan mayores gastos".
Vigorito señaló que este tipo de prestaciones forman parte de los sistemas de protección social en numerosos países. "Estas políticas no solo se despliegan en contextos de pobreza, sino que también se despliegan en países desarrollados y se piensan como un componente bastante permanente del sistema de protección social".
Un instrumento de redistribución
La economista también destacó el carácter redistributivo de las transferencias de ingresos. "Tienen, para mí, un fuerte carácter redistributivo" y fundamentó esa afirmación señalando que "si pensamos que la pobreza no es responsabilidad de los hogares que están en situación de pobreza, sino que es un resultado de un funcionamiento social, transferir recursos a quienes son más vulnerables es parte de buscar mayores niveles de igualdad social".
Durante la entrevista, Vigorito repasó la evolución de las políticas de transferencias en Uruguay y sostuvo que el país avanzó en esa dirección desde fines de la década de 1990. "Uruguay empezó un camino de extender el sistema de transferencias hacia los hogares, con independencia de la situación contributiva de los adultos. Eso se empieza en 1999 y se fortalece mucho con el Plan de Atención Nacional a la Emergencia Social y después con la reforma de asignaciones familiares".
Sin embargo, consideró que ese proceso quedó incompleto. "Eso quedó trunco porque se generaron varios sistemas de prestaciones separados, con mecanismos de ingreso distintos y formas de prestaciones distintas".
A su juicio, la nueva reforma apunta justamente a corregir esa fragmentación. "Esta reforma viene a resolver ese problema y a intentar asegurar ciertos niveles mínimos de ingreso para los cinco primeros deciles, es decir, para los niños hasta la mediana de la distribución, que son los que enfrentan no solo pobreza sino también vulnerabilidad".
Pobreza y vulnerabilidad no son lo mismo
Finalmente, Vigorito diferenció dos conceptos que suelen confundirse en el debate público. "La pobreza de ingresos es la insuficiencia de ingresos con respecto a un umbral". En cambio, explicó que la vulnerabilidad refiere al riesgo de caer en esa situación. "La vulnerabilidad a la pobreza no refiere a una condición presente, sino a un riesgo".
Por ese motivo, sostuvo que las políticas públicas no deberían limitarse únicamente a quienes hoy están por debajo de la línea de pobreza. "La política tiene que asegurar niveles de ingreso no solo para quienes están por debajo de la pobreza, sino para quienes pueden experimentar insuficiencia de ingresos. Porque por estar encima del umbral de pobreza no significa que estás bien, simplemente significa que hay un mínimo que se está cumpliendo".