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Pobreza infantil: ¿Qué dicen los expertos sobre las transferencias económicas en Uruguay?

Andrea Vigorito explicó en Legítima Mañana el papel que cumplen las transferencias económicas en Uruguay y por qué la pobreza infantil no debe entenderse como un problema aislado.

La discusión sobre la pobreza infantil se retomó a partir de las propuestas del gobierno para fortalecer las transferencias de ingresos a los hogares. En ese contexto, la economista Andrea Vigorito explicó en el programa Legítima Mañana cuál es la visión de los expertos sobre estas políticas y por qué, a su entender, el problema no puede analizarse únicamente desde la situación de los niños.

Vigorito aclaró que el concepto de pobreza infantil responde, en realidad, a la situación económica de los hogares. "La pobreza infantil es como un emergente de hogares que están en situación de insuficiencia de ingresos. Estamos hablando de pobreza monetaria y, como se suele estimar la pobreza por hogares, los hogares con más niños tienen más insuficiencia de ingresos en general en Uruguay".

La economista recordó que esta situación no es nueva y tiene raíces históricas en el país. Según explicó, el fenómeno se profundizó tras la reforma del mecanismo de ajuste de las pasividades en 1989. "Los adultos mayores pasaron más o menos a los estratos medios de la distribución y los hogares que quedaron con más insuficiencia de ingresos son los hogares con niños".

"El problema de la pobreza infantil no es un problema de los niños"

Para Vigorito, la discusión pública comenzó a reconocer que la pobreza infantil no puede desvincularse de las condiciones laborales y educativas de los adultos responsables del hogar. "Esto tiene que ver, básicamente, con las características de los adultos que generan ingresos para esos hogares, personas con inserción precaria en el mercado laboral, bajo nivel educativo, etcétera". Y añadió que "el problema de la pobreza infantil no es un problema de los niños y creo que eso en la discusión se está tendiendo un poco a saldar, aunque todavía persiste esta idea de imaginar a los niños como sueltos".

Las transferencias de ingresos son solo una parte de la solución

Desde la perspectiva académica, las transferencias monetarias constituyen una herramienta importante, aunque insuficiente por sí sola para revertir la pobreza infantil. "Las estrategias para la reducción de la pobreza infantil requieren un conjunto amplio de medidas, uno de los cuales son las transferencias de ingreso a los hogares".

Además, sostuvo que estas políticas tienen un alcance más amplio que la reducción de la pobreza extrema. "Esto no tiene por objetivo solamente la pobreza. Tiene por objetivo cierto aseguramiento del ingreso de los hogares que enfrentan mayores gastos".

Vigorito señaló que este tipo de prestaciones forman parte de los sistemas de protección social en numerosos países. "Estas políticas no solo se despliegan en contextos de pobreza, sino que también se despliegan en países desarrollados y se piensan como un componente bastante permanente del sistema de protección social".

Un instrumento de redistribución

La economista también destacó el carácter redistributivo de las transferencias de ingresos. "Tienen, para mí, un fuerte carácter redistributivo" y fundamentó esa afirmación señalando que "si pensamos que la pobreza no es responsabilidad de los hogares que están en situación de pobreza, sino que es un resultado de un funcionamiento social, transferir recursos a quienes son más vulnerables es parte de buscar mayores niveles de igualdad social".

Durante la entrevista, Vigorito repasó la evolución de las políticas de transferencias en Uruguay y sostuvo que el país avanzó en esa dirección desde fines de la década de 1990. "Uruguay empezó un camino de extender el sistema de transferencias hacia los hogares, con independencia de la situación contributiva de los adultos. Eso se empieza en 1999 y se fortalece mucho con el Plan de Atención Nacional a la Emergencia Social y después con la reforma de asignaciones familiares".

Sin embargo, consideró que ese proceso quedó incompleto. "Eso quedó trunco porque se generaron varios sistemas de prestaciones separados, con mecanismos de ingreso distintos y formas de prestaciones distintas".

A su juicio, la nueva reforma apunta justamente a corregir esa fragmentación. "Esta reforma viene a resolver ese problema y a intentar asegurar ciertos niveles mínimos de ingreso para los cinco primeros deciles, es decir, para los niños hasta la mediana de la distribución, que son los que enfrentan no solo pobreza sino también vulnerabilidad".

Pobreza y vulnerabilidad no son lo mismo

Finalmente, Vigorito diferenció dos conceptos que suelen confundirse en el debate público. "La pobreza de ingresos es la insuficiencia de ingresos con respecto a un umbral". En cambio, explicó que la vulnerabilidad refiere al riesgo de caer en esa situación. "La vulnerabilidad a la pobreza no refiere a una condición presente, sino a un riesgo".

Por ese motivo, sostuvo que las políticas públicas no deberían limitarse únicamente a quienes hoy están por debajo de la línea de pobreza. "La política tiene que asegurar niveles de ingreso no solo para quienes están por debajo de la pobreza, sino para quienes pueden experimentar insuficiencia de ingresos. Porque por estar encima del umbral de pobreza no significa que estás bien, simplemente significa que hay un mínimo que se está cumpliendo".

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