La analista planteó además que el conflicto con Irán refleja tensiones internas dentro de Estados Unidos. “No todo el estado profundo de Estados Unidos estaba de acuerdo”, indicó, y agregó que el país atraviesa una crisis estructural. “Estados Unidos es un imperio en decadencia, en crisis”, sostuvo, al tiempo que vinculó esa situación con disputas entre distintos sectores de poder.
Según Sforzin, una de esas líneas responde a la lógica de la OTAN y la Unión Europea, mientras que otra —a la que denominó “continentalismo”— impulsa una reconfiguración del poder estadounidense. “Son sectores que están más empujando claramente el MAGA”, explicó, en referencia al movimiento político asociado a Trump.
En ese contexto, interpretó la ofensiva sobre Irán como un intento de desplazar tensiones internas hacia el exterior. “Hay una guerra civil interna que intentan sacarla para afuera. La forma de sacarla para afuera es esta invasión”, afirmó.
El rol de la inteligencia artificial
Pero el foco de la entrevista se desplazó hacia el papel de la inteligencia artificial en los conflictos contemporáneos. Sforzin asintió que las grandes empresas tecnológicas ya no pueden entenderse como actores neutrales, sino como piezas centrales en la maquinaria militar.
Mencionó específicamente a compañías como Palantir Technologies, vinculada a sectores del Partido Republicano, y a figuras como Peter Thiel. “Son empresas que están aportando inteligencia artificial al ámbito militar”, afirmó.
En esa línea, explicó la creación del denominado “batallón 201”, integrado por CEOs de empresas tecnológicas. “Es un batallón cuyos integrantes son los CEOs de las empresas tecnológicas, para que ya nos quede claro que la industria tecnológica de Sil Valley [...] se alinea en las guerras que van a llevar adelante”, señaló.
Para la especialista, este fenómeno marca un cambio profundo en la naturaleza del poder global. “Tenemos que sacar de la cabeza que es una industria neutra”, advirtió. “Hoy más que nunca está al servicio de lo militar”.
No obstante, rechazó la idea de una automatización total en la toma de decisiones bélicas. “Siempre hay un ser humano que está tomando las decisiones”, afirmó, aunque reconoció que la inteligencia artificial permite acelerar y hacer más eficaces —“lo pongo entre comillas”— los ataques.
Finalmente, al referirse a bombardeos con víctimas civiles atribuidos a errores de inteligencia artificial, Sforzin fue enfática. “No creo que haya sido un error de cálculo”, sostuvo, y vinculó estos hechos a estrategias deliberadas de desestabilización. “Son objetivos para generar un estado de ánimo que vaya en contra de los propios intereses nacionales”, afirmó.
Código abierto en disputa
Consultada sobre el concepto de inteligencia artificial de código abierto, qué significa concretamente esta modalidad y si habilita un uso más democrático por parte de los Estados, la especialista señaló que se trata de un punto de inflexión en la geopolítica contemporánea.
Para graficar su análisis, puso como ejemplo el modelo abierto impulsados desde China DeepSeek marcó un quiebre en la lógica dominante. “Fue un momento geopolítico clave en términos de la realidad tecnológica actual y en términos de la geopolítica actual”, afirmó. Según explicó, estas herramientas permiten un acceso más amplio y no necesariamente concentrado en grandes corporaciones.
En ese sentido, sostuvo que este avance “destruyó todos los mitos del Silicon Valley”, en particular la idea de que "la inteligencia artificial generativa debe ser monopólica y controlada por un grupo reducido de CEOs”. A su entender, este cambio obligó a repensar el modelo de gobernanza tecnológica a escala global. “Puso en jaque la mirada occidental respecto a la inteligencia artificial”, afirmó, y agregó que se trata de un proceso que aún requiere ser analizado en profundidad.
Finalmente, vinculó esta discusión con la estrategia de países como China y Rusia en el escenario internacional. Según indicó, estas potencias impulsan una reconfiguración del control sobre Internet y la inteligencia artificial, promoviendo una mayor participación de los Estados. “Están queriendo revisar la gobernanza de la inteligencia artificial [...] y que los estados soberanos sean los que estén sentados en la mesa y que digan cómo tiene que ser la inteligencia artificial”, concluyó.
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