El agujero de las AFAP
La dirigente define a las administradoras privadas como un "agujero negro". Según explica, esos fondos que hoy se derivan al sector privado son los que se necesitan para cubrir prestaciones básicas: subsidios por desempleo, enfermedad, licencias parentales y pensiones por fallecimiento. Su propuesta es clara: volver a un sistema 100% solidario e intergeneracional.
Uno de los puntos más polémicos radica en la asimetría de las contribuciones. Barbé denuncia que Uruguay mantiene un esquema donde el peso recae desproporcionadamente en los asalariados. Por ejemplo: los trabajadores aportan obligatoriamente un 15% (llegando al 19% en el sector público), mientras que los patrones de Industria y Comercio aportan un 7,5%. Incluso, el sector rural, el sector más grande del país, aporta apenas un 1,9%, cuando no está directamente exonerado.
"Somos el único país en el mundo donde el patrón no aporta la mitad que el trabajador. Estas exoneraciones no se revieron ni en la reforma de Lacalle Pou ni en este Diálogo Social", sentencia Barbé.
Sistema de retiro
Sobre la mesa de negociación se logró una recomendación que busca flexibilizar la reforma de 2023. La propuesta plantea que el tercio de la población con salarios más bajos o trabajos más desgastantes pueda jubilarse a los 60 años con una tasa de reemplazo del 45% (basada en los 20 mejores años o los últimos 10).
Sin embargo, Barbé señala una zona gris: "No sabemos quiénes son. No está el número, el corte exacto que diga 'hasta acá sos del tercio de menores ingresos'. Es una mejora, sí, pero falta la letra chica".
Incertidumbre en el Parlamento
A pesar de los avances, Barbé manifiesta su preocupación por lo que llama negociaciones "off record". La reciente reunión de la Ministra de Economía con las AFAP genera desconfianza en el sindicato.
"Nos preocupa qué tipo de negociación se da en esas reuniones que no son públicas. Esto es una recomendación al Poder Ejecutivo, pero en el camino al Parlamento pueden haber un montón de rebajas", advierte.
Para Barbé, el millón de votos del plebiscito legitimó la necesidad de un cambio profundo, pero aclara que el objetivo no es "dejar contento al Pit-Cnt", sino diseñar un sistema que piense en la microeconomía de la gente y no solo en los balances macroeconómicos del Estado. "Si no cambiamos el financiamiento, seguiremos cargando el futuro de la seguridad social solo sobre el trabajador", concluye.