El decreto de Lacalle autoriza que figure la marca en cada cigarrillo y que el producto vuelva a ser comercializado en cajas blandas.
El argumento esgrimido por el gobierno para impulsar los cambios es que las “mencionadas limitaciones afectan al cigarrillo comercializado en el mercado formal, frente a la competencia del cigarrillo de contrabando en Uruguay”.
“El ingreso de cigarrillos y contrabando o su falsificación generan y fomentan un mercado formal relevante, que afecta severamente la recaudación y que atenta contra las políticas públicas de la Administración en cuanto a su erradicación", dice el decreto del Poder Ejecutivo firmado por Lacalle.
Para justificar la medida, agrega que "con la finalidad de interrumpir dicha irregularidad en la cadena de comercialización, se entiende necesario mantener la identificación de cada unidad del producto y su empaquetado en cajilla blanda e identificar a quienes lucran con la venta al por mayor y menor de cigarrillos falsificados y de contrabando, desalentando el acceso al producto informal”.