El jefe comunal anunció que a partir del próximo 1º de noviembre los ómnibus de pasajeros interdepartamentales no podrán acceder a la terminal de Punta del Este y tendrán como destino final la ubicada en Maldonado. Desde allí, quienes viajen hacia la península serán trasladados “sin costo” extra hacia Punta del Este mediante camionetas vans o pequeños autobuses.
Abella dijo que “el edificio no se va a demoler, allí funcionarán dependencias de Bomberos, Prefectura o ASSE”.
Con esta medida se pretende aliviar las “trancaderas” que, sobre todo en verano, se producen con los miles de automóviles que pretenden acceder a Gorlero o salir por Calle 24.
Hace algunos meses la Intendencia modificó, una vez más, el flechamiento de la Calle 24 que ahora es de salida y realizó algunas obras modificando rotondas. Además están en curso obras de ensanche de la propia Gorlero en la que, por ahora, se eliminaron zonas de veredas que habían sido asignadas a diferentes establecimientos gastronómicos.
Pero subsiste un cuello de botella que tiene una extensión aproximada de cuatro cuadras cuando grandes autobuses de pasajeros salen de la terminal y deben girar en una rotonda para acceder al bulevar Artigas y luego a la avenida Roosevelt. Son unos 180 autobuses que diariamente parten de Punta del Este con diferentes destinos, no solo Montevideo.
La decisión del intendente propone un gran desafío para la terminal de Maldonado que desde hace años sufre un deterioro importante y no tiene capacidad para recibir a los pequeños vehículos que harán el transfer Maldonado-Punta del Este, ni cuenta con estacionamientos adecuados para los autobuses que permanecen en espera de cumplir sus servicios, como sí lo tiene la estación esteña.
Por ahora todo suena a caos, y así lo perciben los residentes esteños. Y cuando comiencen a vivirlo, lo sufrirán también los usuarios de la ciudad de Maldonado.
Un poco de historia
La terminal de autobuses de Punta del Este se encuentra ubicada donde hasta 1989 estaba la estación terminal de AFE. Ese edificio se demolió y el 22 de febrero de 1991 se inauguró el actual, una de las primeras obras del entonces intendente nacionalista Domingo Burgueño.
Era otro Punta del Este. No existía entonces el bulevar Artigas, que se construyó sobre donde antes estaban las vías del tren y se convirtió en una de las vías de acceso más importantes de la península.
La avenida Roosevelt era entonces una calle ancha, de una sola mano de ida y otra de vuelta, y, aunque a muchos suene increíble, donde comenzaba en la ciudad de Maldonado aún era de tierra. Cuando el cronista se instaló en Maldonado, a fines de 1979, toda la Roosevelt era de tierra y arena.
En 1985 los habitantes permanentes del balneario eran 6.731; diez años después llegaban a 8.294. Para el censo 2023 son 18.193 y es probable que tres años después sean unos cuantos cientos más.
Los límites de Punta del Este son un poco imprecisos. Para los visitantes empieza en la primera rotonda ubicada después del aeropuerto y llega hasta la laguna Garzón. Desde el punto de vista electoral hay varias circunscripciones en ese territorio. Desde el punto de vista administrativo funcionan cuatro municipios en la misma área. Pero para los nativos, los que sienten a Punta del Este como propia, los límites son más concretos: el balneario empieza en la Parada 5 y abarca toda la península. Todo lo demás lo sienten lejos.
La Terminal es parte de su patrimonio. Muchos instalaron sus pequeños negocios en los alrededores o desarrollaron actividades como taxistas. O simplemente les resultaba cómodo bajarse en la terminal y llegar caminando a sus casas. Es hasta lógico que hoy se sientan violentados por una decisión inconsulta.
La reacción de los ciudadanos locales
En pocos días, algunos pequeños empresarios, encabezados por la inmobiliaria Blanquita Di Biase, han recolectado miles de firmas para oponerse a la decisión de Abella. La empresaria explicó a Caras y Caretas que, “como soy de acá y todo el mundo me conoce, muchas personas que se verán seriamente afectadas por el cese de la terminal me pidieron ayuda. Hay muchísima gente que sufrirá este cambio, residentes mayores que reciben tratamientos de salud en Montevideo, trabajadores que viajan los fines de semana a sus lugares de origen, pequeños comerciantes que trabajan alrededor de la terminal”.
Por su parte, la actriz Patricia Álvarez, residente de toda su vida en Parada 2, preguntó en una radio local: “¿Cuánto hará que Abella no se toma una COT o algo por el estilo?”, y agregó: “Punta del Este tiene calles rotas y la propia terminal desecha. Sin embargo, de golpe y porrazo resulta que ahora nos vamos a quedar sin terminal. No la van a demoler pero no va a funcionar como terminal. Entiendo que nos están tomando del pelo”. La actriz sostuvo: “Los puntaesteños tenemos que revelarnos en algún momento. No hay una masa crítica votante, por eso los políticos dicen ‘que revienten todos juntos’”.
En tanto, Patricia Medero, una vecina de toda la vida y activista social que entre otras cosas fue una de las principales impulsoras de la restauración, preservación y puesta en valor del histórico Muelle de Mailhos, escribió en su red social: “Esta es una decisión unilateral e inconsulta a nuestra ciudad, sus habitantes y visitantes, que seremos los afectados con un cambio estructural de conexión y movilidad muy potente”. Agregó: “Paradójicamente, y cuando, según manifiestan las autoridades, el cambio es para beneficiar la circulación vial, estamos yendo a CONTRAMANO.
La tendencia mundial es el transporte colectivo como la herramienta más efectiva que usan las ciudades modernas para combatir la crisis climática y reducir las emisiones contaminantes. Un solo ómnibus circulando puede trasladar a decenas de ocupantes, ocupando el mismo espacio vial que apenas un par de automóviles. Disminuir la dependencia del auto particular, no solo reduce el estrés del tráfico, sino que mitiga los contaminantes del aire sobre los que han corrido ya, en explicaciones, ríos de tinta”.
“No se trata, señores que toman decisiones, de la efímera ‘gloria’ de un período de 5 años de ‘representatividad’. Se trata del presente, del futuro; se trata de mirar un poquito alrededor lo que ya otros han hecho mal, y no repetirlo; se trata de mirar con inteligencia y grandeza, subrayando las enormes virtudes de nuestro lugar, y no de seguir aplastándolas, en pos de un mal llamado progreso que YA se nos está volviendo en contra. Para muchas cosas ya es tarde, ya somos prácticamente una ciudad caótica en el espacio físico de un pueblo: no hay más remedio que empujar al otro para avanzar”, escribió Medero.
Por ahora, la única voz pública de apoyo a la decisión del intendente provino del alcalde puntaesteño, Javier Carballal. “La terminal no se va a sacar, pero sí va a cambiar su forma de trabajo por el crecimiento que ha tenido, y bienvenido el crecimiento. Se contempla la incorporación de un sistema de transfer entre Maldonado y Punta del Este que modificará la movilidad de pasajeros entre ambos puntos”.
Carballal dijo a Maldonado Noticias que “la medida busca dar respuesta al crecimiento que ha tenido la terminal y que, en ese marco, también mejorará la movilidad general de Punta del Este”.
El próximo lunes, a las 18 horas, el intendente Abella se reunirá con los vecinos en las instalaciones de la Liga de Fomento.
También se oponen las empresas transportistas
Alejandro Fernández, presidente de la Asociación Nacional de Empresas de Transporte Carretero por Autobús (ANETRA), dijo a Telenoche 4 que “los transportistas de pasajeros rechazan la medida, que se enteraron por la prensa y que el principal perjudicado será el pasajero”.
El empresario dijo: “Nos llama la atención, y sobre todo los tiempos manejados para hacer un cambio que va a ser muy profundo, que va a perjudicar en primera persona a los usuarios del transporte, que son miles de personas que viajan en invierno, y en verano en un número altísimo”. Agregó que “las características del tamaño del equipaje de los pasajeros hacen inviable transbordar a un vehículo más pequeño”.
Cuestionó que desde la Intendencia se insista en que ese traslado no tendrá un costo adicional. “¿Cómo no va a tener costo?”, preguntó. “Algo van a tener que contratar; empresas de ómnibus, de turismo, no sé qué tipo de contratación va a hacer la Intendencia, y si no tiene costo lo van a pagar los habitantes de Maldonado”.
Un brete que provocó la propia Intendencia
En honor a la verdad, vale señalar que, aunque el intendente Miguel Abella termine pagando “los platos rotos”, él no es el verdadero responsable de todo el caos que hoy viven Punta del Este y parte de Maldonado. En nombre del desarrollo, la inversión y la creación de fuentes de trabajo, hoy las calles de Maldonado y Punta del Este se inundan cuando llueve. Abella explicó que “las pluviales no dan abasto”. La zona de playa sufre un deterioro muy importante. Pero tal vez lo más visible en verano es el “sufrimiento” que provoca “circular en auto por algún lugar del balneario”.
No sin humor, un turista argentino dijo a Caras y Caretas el verano pasado: “Vivo a 5 cuadras de la playa, yo solo podría ir caminando, pero tenemos niños y hay que llevar toda la parafernalia playera. Entre ir y volver demoro casi una hora. No sabe usted lo que es buscar estacionamiento o intentar cruzar la costanera… Mi Dio’... Se sufre verdaderamente. Pero además hay que ir al super y de tardecita sacar a los niños. Mire, yo hice un cálculo: entre una cosa y otra paso 4 horas manejando cada día en medio de gente que toca bocina por cualquier cosa, te putea, te choca o se baja con la intención de pegarte. Hay que querer mucho a este lugar o estar muy loco para seguir viniendo cada año”.
A ese caos vial intenta responder la medida tomada por el intendente.
Punta del Este ha crecido sin planificación. No ha sido el Gobierno departamental sino la inversión privada quien marcó el desarrollo urbano. Tan grave ha sido que los vecinos de La Barra están reclamando que no se otorguen más permisos de construcción porque los servicios públicos no dan abasto y el saneamiento está a punto de colapsar.
Lo que ocurre hoy en Punta del Este es responsabilidad de Enrique Antía, que, para ganar votos, promovió un desarrollo inmobiliario que hoy los residentes esteños empiezan a ver como destructivo. Donde antes había una casa y tal vez como máximo dos autos, hoy hay un edificio y entre 80 y 100 autos; eso ha ocurrido con decenas de construcciones en altura que crecieron por Parada 5 y La Pastora.
Se permitió la construcción del World Trade Center en plena Gorlero frente a la escuela 5. Hoy tiene un solo piso ocupado, pero ya hay problemas con el tránsito vial. Cuando funcione a pleno no menos de 500 autos van a cruzar Gorlero a las 5 de la tarde, porque solo tienen un lugar para salir. 500 autos en fila son varios kilómetros. Ese caos va a ser peor en verano.
Todo el caos vial también es responsabilidad de la corrupción, de las excepciones a las normas sin ningún fundamento legal, de la conjunción del interés público con el privado.
Ahora el ciudadano empieza a percatarse de que todo aquello que se le vendió como “desarrollo” en realidad le cambió para mal su calidad de vida.
La terminal de Punta del Este es solo la pequeña punta de un gran iceberg.