En su ofensiva, el presidente tiene previstas también reuniones con Chile Vamos, la coalición de partidos de derecha que lo secunda -programada para mañana miércoles- y con su gabinete, el viernes, para perfilar mejor la estrategia en el empeño por lograr echar adelante sus proyectos.
Incluso, en un comité político celebrado ayer, se barajó la posibilidad de acudir a la vía administrativa, es decir, gobernar por decreto, si la oposición, que es mayoritaria, se cuadra para rechazar los proyectos.
Precisamente, este lunes se cumplió el primer año de gobierno en el segundo mandato de Piñera quien no dudó en calificarlo de exitoso, apelando en especial al crecimiento del cuatro por ciento del Producto Interno Bruto en 2018 y al aumento de la inversión extranjera en el país en esa etapa.
Sin embargo, esa evaluación fue calificada cuando menos de triunfalismo excesivo por las fuerzas de oposición, que además se aprestan a dar batalla en la Cámara y el Senado ante proyectos que considera regresivos y perjudiciales para las capas menos favorecidas de la población.
Uno de los más discutidos es la reforma tributaria, que partidos de izquierda y sindicatos rechazan porque en vez de buscar mayor equidad en la distribución de la riqueza y ayudar a impulsar programas de salud, educación y otros beneficios sociales, pretende que los más ricos paguen menos y enriquecer aún más a las grandes corporaciones.
De entrada, la Central Unitaria de Trabajadores (CUT) y la Asociación de Fiscalizadores de Impuestos Internos (Afiich) lanzaron la campaña ‘Que no te pasen gato por liebre’, para esclarecer a la ciudadanía sobre las posibles consecuencias de la reforma tributaria que a su juicio reducirá la tributación de los grandes empresarios y facilitará la evasión fiscal.