Además, acusó expresamente a Occidente de organizar un golpe de Estado en Bielorrusia, que incluía el asesinato del presidente Alexandr Lukashenko.
Al respecto, precisó que como parte del golpe los organizadores se proponían desconectar el sistema energético y de comunicación de Minsk (capital), y definió estas acciones como un “ciberataque masivo”.
El líder ruso recordó lo ocurrido en 2014 en Ucrania, con los sucesos conocidos como Euromaidán, a los que catalogó como golpe de Estado contra el entonces presidente Víctor Yanukóvich.
Al abordar las relaciones con otras naciones, Putin recalcó que Rusia siempre hallará la manera de defender su postura y sus intereses de aquellos países que usan un tono egoísta y arrogante.
En cuanto a la proyección antirrusa de Occidente, denunció que no cesan los actos inamistosos contra Moscú e invitó a no confundir el tono mesurado y contenido de la diplomacia de Rusia con la debilidad.
Agregó que la esencia y el contenido de la política exterior nacional es mantener la paz, la seguridad, la prosperidad de sus ciudadanos y el desarrollo estable del país, pero subrayó que quien orqueste cualquier provocación contra Rusia lamentará profundamente sus acciones.