«Los semiconductores [chips] podrían ser el nuevo petróleo, y eso podría convertir la década de 2020 en la nueva década de 1970», señala un artículo en Barron’s.
En el material se calcula que alrededor del 80% de la capacidad de producción de chips del mundo se centra en la región asiática, lo que le da a estos países una nueva influencia sobre la economía global, aunque esto también conlleva riesgos y vulnerabilidades en la cadena de suministros de chips.
Teniendo en cuenta todos estos aspectos, líderes mundiales como Joe Biden están presionando para diversificar la industria y aumentar la producción nacional de chips, aunque se topan con varios obstáculos al momento de ingresar al mercado.
El artículo de Barron’s concluye que la reestructuración de cualquier industria, incluida la de los chips, es un proceso que requiere varios años y miles de millones de capital. Por eso, en la competencia que se avecina «habrá ganadores y perdedores. Y si dura demasiado, se filtrará en los precios de todo tipo de bienes».
Es cuestión de tiempo para que termine la escasez de chips, ya que tienen un rol clave en todo y si bien tienen un amplio futuro, esto conllevará cambios en el mapa geopolítico y la economía mundial que antes estaban trazados por el petróleo.