La pandemia del coronavirus encontró a la Sala Camacuá en un buen momento, creciendo en posicionamiento y programación. ¿Cómo influyó en los planes que se venían trazando?
A partir de que el gobierno declara «Emergencia Sanitaria» y se suspenden las actividades, la Sala se reconvirtió en un espacio de militancia y resistencia, fue donde se guardaron miles de kilos de donaciones recibidas en alimentos secos, ropa, artículos de higiene, etc.
¿Durante el receso por la crisis sanitaria pudieron reutilizar el espacio para otras actividades? ¿Cuáles?
Para AEBU (y entendiendo que la Sala Camacuá es la sala del Sindicato del sistema financiero) fue fundamental tener este espacio, pues permitía realizar las tareas de acopio alimentario, así como también de clasificación de ropa, para que posteriormente se transformara solidariamente en apoyo a quienes se vieron afectados en la crisis social producto de la pandemia.
¿Contaron con algún tipo de apoyo para seguir manteniendo el proyecto?
La estructura de AEBU pudo atender los gastos fijos de la Sala.
¿Cuáles son las principales carencias que desnudó la pandemia en el sector de la cultura y espectáculos? ¿Se sintieron desprotegidos?
Entiendo que la pandemia demostró carencias a nivel general, creo que dejo en evidencia no tener políticas de emergencia. El sector cultural no solo no fue una excepción, sino que fue el más castigado. Creo que no existe un concepto claro del «trabajador cultural», si bien los trabajadores vienen reclamando y algo se ha conseguido, no existe todavía ni desde el estado ni desde la sociedad una idea clara del trabajador en la cultura. Incluso no se vio al sector responder en masa, sino que grupos aislados de la cultura y las artes tuvieron sus reclamos de forma independiente. Lo que corresponde a salas privadas la única asistencia que tuvimos fue la del programa «butaca solidaria» del MEC, eso fue un apoyo mínimo, no fue una protección.
¿Cómo viene el proceso de reapertura, aforos y programación?
El proceso de reapertura venia lento hasta esta última ampliación del aforo a 45%, ahí tuvo un cambio importante y desde hace unas semanas se nos fueron las fechas centrales hasta fin de año, quedando algo de jueves y domingos, pero no muchos.
De acuerdo a lo vivido, deberíamos tomar nota y comenzar a generar ámbitos de dialogo y trabajo, con los principales actores, gobierno nacional y gobiernos departamentales, para que el sector pueda reactivarse con políticas claras de contención y de apoyo.