El nuevo aparato es idéntico al Saocom 1A, lanzado en 2018, y completa el despliegue de seis artefactos espaciales del Sistema Ítalo-Argentino de Satélites para la Gestión de Emergencias (SIASGE), que compartirán información con los otros cuatro, de la Agencia Espacial Italiana (ASI).
El Saocom 1B tiene la capacidad de generar mapas de humedad del suelo por debajo de la superficie, que permitirá identificar pequeñas variaciones, además de desplazamientos del terreno, y con eso dar soporte a la industria agrícola y ganadera, hidrología y emergencias de terremotos, volcanes o deslaves.
«Desplegado en el espacio, mide 10 metros de largo por 4,5 de alto y orbitará a una altura de 620 km. El instrumento del satélite es una antena radar de apertura sintética (SAR), que sirve para proveer información sobre riego, salud de las plantas, distinguir qué tipos de cultivos se hicieron», dijo a Sputnik Hernán Aranda, ingeniero mecánico de la Comisión Nacional de Energía Atómica (CNEA) e integrante del proyecto en el área de mecanismos de soporte en tierra.
El satélite fue terminado a finales de 2019 y enviado a EEUU en marzo de 2020, pero el brote de la pandemia impidió el traslado de los técnicos argentinos, quienes pudieron finalmente llegar al país del norte a principios de julio. Por cuestiones climáticas y el calendario de misiones de la NASA, el lanzamiento fue aplazado hasta el domingo 30.
La construcción del nuevo satélite de industria argentina se llevó a cabo en la ciudad de Bariloche, provincia de Río Negro, en la Patagonia. Se trata de un proyecto de la Comisión Nacional de Actividades Espaciales (Conae) en conjunto con Invap, compañía estatal de alta tecnología de ese distrito, también responsable del desarrollo de los satélites de comunicaciones Arsat.
La antena SAR utiliza microondas en la banda L, por lo que tiene capacidad de penetración por debajo de la superficie de la tierra. La puesta en órbita del Saocom 1A permitió que la Conae ya le pueda pasar al Instituto Nacional del Agua (INA) guías de crecidas, que informa sobre la susceptibilidad que tienen los ríos de desbordarse ante un evento meteorológico particular.