Mario De Los Santos, representante de los trabajadores, sostuvo que “la lucha de los exobreros contrasta con la indignidad de un gobierno que aún no ha movido un dedo para resolver su situación. Cada semana que pasa sin una solución, otro exobrero se suma a la lista de aquellos que han partido sin ver la justicia”.
La represa de Salto Grande comenzó a construirse en 1974 y finalizó, según la dictadura, en 1978, lo que no es cierto ya que las obras terminaron realmente en 1983. La empresa italiana que estaba a cargo de la obra pagó a los obreros extranjeros y el resto lo entregó a la administración para pagar a los uruguayos. Nunca cobraron. El dinero se licuó en Rentas Generales y no se sabe cuál fue su destino.
Mientras tanto los exconstructores siguen reclamando la indemnización, una cuestión de la que por el momento no tienen novedades.