"En ningún momento se habla de que el paciente tiene que consentir", señaló Montano, quien consideró que ese aspecto es "inexcusable", ya que las personas atraviesan un momento de especial vulnerabilidad y deberían decidir si desean o no ser filmadas.
Advierten una inversión millonaria
El titular del SAQ también puso el foco en el impacto económico de la propuesta. Recordó que en Uruguay se realizan más de 300.000 procedimientos quirúrgicos al año y sostuvo que registrar en video y audio cada intervención, desde el ingreso del paciente al quirófano hasta su salida, implicaría una inversión de gran magnitud.
Según explicó, además del equipamiento necesario para captar las imágenes y el sonido, sería indispensable desarrollar sistemas para almacenar y proteger miles de horas de grabaciones, que en la mayoría de los casos nunca serían utilizadas.
Para Montano, se trata de una medida "desproporcionada" frente a la cantidad de situaciones médico-legales en las que esos registros podrían resultar necesarios.
El efecto sobre los equipos médicos
Otro de los cuestionamientos del sindicato apunta al impacto que tendría la grabación permanente sobre el trabajo de los equipos quirúrgicos.
Montano aseguró que existen estudios que muestran que la filmación constante puede mejorar tareas simples, pero afectar el desempeño en procedimientos complejos, al modificar el comportamiento de los profesionales.
En ese sentido, advirtió que el registro permanente también podría limitar los intercambios espontáneos entre los integrantes del equipo durante una operación, favoreciendo una práctica médica más defensiva y menos enfocada en la resolución del caso.
"No estamos en contra de filmar"
El presidente del SAQ aclaró que el sindicato no rechaza el uso de registros audiovisuales durante las cirugías. De hecho, recordó que muchas intervenciones, especialmente las laparoscópicas, ya son filmadas de manera habitual.
La diferencia, explicó, es que el proyecto propone registrar no solo el procedimiento quirúrgico, sino todo lo que ocurre dentro del quirófano, incluyendo las preparaciones previas y la actuación de todos los integrantes del equipo de salud.
Montano reconoció que ese material podría ser útil para esclarecer algunos conflictos médico-legales, aunque advirtió que también podría derivar en un aumento de los litigios.
Finalmente, sostuvo que, pese al debate generado por la iniciativa, no percibe diferencias significativas dentro de la comunidad médica respecto a la necesidad de revisar el proyecto antes de avanzar en su aprobación.