Sobre ese tema señaló que los sindicatos son acusados de poner palos en la rueda. “Y sí, tenemos que poner palos en la rueda cuando nos enteramos por Twitter, por ejemplo. Entendemos que la educación en Uruguay necesitaba aggiornarse y necesitaba un cambio. Sin duda. Estamos totalmente convencidos, pero primero se necesita un proceso, un estudio que debe ser trabajado en territorio con los involucrados directos y no con expertos que realmente no conocemos. Hay nombres totalmente desconocidos. Y si a eso le agregamos que el documento incluye plagios a otros autores, o sea, es bastante deshonesto”.
"La reforma es un plan de gobierno"
Borges entiende que la reforma que se lleva adelante es un plan de gobierno, decidido en otro momento, y que como tal se está aplicando. Sin embargo, aclaró, que “en este medio hay muchos actores de distintos partidos, porque dudo que el 100% de trabajadores de la educación sean de izquierda”, que deberían ser consultados y que no lo fueron.
No se consultó a nadie, reiteró, y destacó que el cuerpo docente “está muy dolido”. Ahora “lo que predomina es la inseguridad, la inestabilidad. No sabemos nada de la elección de horas. Vamos a elegir en febrero, entonces nos vamos con una inseguridad tremenda, porque no sabemos qué vamos a elegir o a dónde vamos a elegir, ya que sabemos que hay menos grupos para el año que viene”.
“Cuando hablamos de menos grupos, hablamos de menos trabajando, pero en estos tiempos reivindicar el derecho al trabajo está siendo demonizado por algunos actores de gobierno. A mí me importa mi trabajo, sin lugar a duda, porque soy trabajadora como cualquier otra de cualquier otro rubro, pero también me interesan mucho mis estudiantes, que quieren hacer administración, que quieran hacer deporte, que quieren hacer carpintería, materias que no van a estar en los centros de estudios que ellos eligieron”, subrayó.
“Estamos hablando de adolescentes de 15 años que a lo mejor se quedan con las ganas y no estudian porque no existe la orientación que hubieran elegido. Eso es muy triste. No se piensa en eso, o sea, dejamos afuera a un montón de profes que van a quedar sin horas, pero también va a haber familias afectadas”, sostuvo.
“Para analizar todas estas cosas no hubo una instancia de entendimiento, porque tenemos claro que esto fue un plan de gobierno pensado por una coalición y no se pensó en el diálogo. Se ejecutó”, sentenció Borges.
Se viene un año conflictivo
Con respecto a las perspectivas para 2023, señaló que “sabemos que va a ser conflictivo. Por ejemplo, en febrero se viene la elección de horas. Nosotros arrancaríamos ya el 31 de enero eligiendo horas, pero no sabemos exactamente los grupos porque tampoco se nos informó eso, una malla curricular con asignaturas donde se recortaron horas. En algunos casos antes tenían cuatro horas semanales y ahora tienen tres”.
En este contexto, para Borges “ya no existe la normalidad en la educación porque la verdad nos sentimos totalmente pisoteados porque desde el momento que hay imposición, es muy difícil reconstruir los lazos”.
“Nosotros llegamos a un acuerdo salarial y se nos dice desde las autoridades que el sueldo no está mal, pero hay que recordar que también reivindicamos por los derechos de nuestros estudiantes”, subrayó.
Por lo tanto, “vamos a seguir luchando, sin duda. Estamos convencidos de la herramienta sindical y que es por acá. El trabajador solo no va a hacer nada más que quejarse en la sala de profesores, ir a su casa y hacer la misma todos los días. Entonces no queda otra más que la organización. Juntarnos y organizarnos para lograr algún cambio. No vamos a esperar que termine este período de gobierno, porque el sindicato va a seguir funcionando más allá del color del gobierno”.