El relato de esta mujer da cuenta de que el agresor la interceptó cerca de los viaductos de Paso Molino, la amenazó con matarla y la llevó por la fuerza a una zona oscura y solitaria, en las vías de los trenes que pasan por dicho barrio.
La joven le ofreció al agresor todas sus pertenencias, pero este ni siquiera se interesó por los bienes, circunstancia que se repitió en el hecho que finalmente lo llevó a la cárcel.
Esto dio la pauta a la mujer de que el hombre pretendía violarla, por eso luchó intensamente con el atacante. Lo golpeó en los testículos, recibiendo como respuesta golpes de puño en sus costillas. Posteriormente, éste intentó taparle la boca y la mujer lo mordió. Allí, el hombre cedió, la soltó y la mujer pudo escapar de la situación.
La narración de la joven también expone la inacción policial en el caso. Según su relato, cuando llegó a su casa llamó a la Policía, que tomó sus datos y recabó su testimonio. “Cualquier cosa la llamamos me dicen y quedó ahí la denuncia”, contó.
Cuando trascendió el caso de Cecilia, la otra chica atacada en Paso Molino, quien también logró escapar del hombre gracias a la ayuda de los vecinos, la mujer lo reconoció fácilmente en las filmaciones de celulares y cámaras de seguridad de la zona que fueron difundidas en ese entonces.
Tras reconocerlo como quien la había atacado, la joven volvió a la comisaría a declarar y acusarlo. “Voy el jueves (26 de mayo) a la comisaría. Me dicen: sí, ellos (los policías) te tendrían que haber llamado, fue un error”, relató.
“Un error que casi le cuesta la vida a una chica de 22 años”, agregó.
“A mi se me ignoró completamente en todos los sentidos (..). Esta es una persona que estuvo días buscando otra víctima. Yo no sé si hay otra chica más que quiso atacar, si atacó a alguien. No sabemos”, expresó.