Delfraro señaló que los tiempos de incubación y contagio tampoco respaldan la teoría de un origen uruguayo. Según indicó, las posibilidades de transmisión entre personas suelen concentrarse en los tres o cuatro días previos al inicio de síntomas, por lo que el paso breve de los pasajeros por Uruguay no coincidiría con los períodos considerados de riesgo.
Variantes del hantavirus
La especialista también explicó que las distintas variantes del hantavirus están asociadas a especies concretas de roedores. En Uruguay y parte de la región central argentina circula principalmente una variante conocida como “Lechiguanas”, vinculada al denominado “colilargo chico”. Esa cepa, afirmó, nunca mostró evidencia clara de transmisión entre personas.
En cambio, la variante involucrada en este brote sería “Andes Sur”, relacionada con otra especie de roedor: el “colilargo grande”. Ese animal no habita en Uruguay, lo que, según Defraro, descarta prácticamente la posibilidad de circulación natural de esa variante en el país. “Nosotros no tenemos ese roedor acá en Uruguay”, explicó. “Su distribución no alcanza el territorio uruguayo y, por lo tanto, nunca tuvimos ni hay expectativa de tener circulación de Andes Sur”.
Monitoreo epidemiológico
Delfraro remarcó además que el monitoreo epidemiológico permanente es clave para detectar cambios en la circulación viral. Aunque descartó la presencia de la variante Andes Sur en Uruguay, reconoció que los relevamientos científicos siempre pueden aportar nueva información sobre especies animales y virus presentes en la región.
De todos modos, insistió en que no existe actualmente evidencia que permita vincular el brote del crucero con territorio uruguayo. La diferencia entre las especies de roedores presentes en cada país y las variantes virales asociadas constituye, según explicó, uno de los elementos más sólidos para descartar esa posibilidad.
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