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Alerta climática: ¿qué es el "Súper Niño" y cómo podría impactar en Uruguay?

Un calentamiento extremo en el Pacífico amenaza a Uruguay con precipitaciones torrenciales, crecidas de ríos e inundaciones desde la primavera.

Autoridades científicas y gubernamentales mantienen bajo estricto monitoreo el desarrollo del fenómeno meteorológico conocido como el « Súper Niño», una versión de intensidad excepcional de la Oscilación del Sur (ENOS). De acuerdo con los principales modelos climáticos internacionales y el seguimiento del Instituto Uruguayo de Meteorología (Inumet), el evento comenzará a consolidar sus mayores efectos en el territorio nacional a partir de la primavera.

¿Qué es el "Súper Niño» y cuáles son sus características?

El fenómeno de El Niño se produce por el calentamiento anómalo de las aguas superficiales del Océano Pacífico ecuatorial. Mientras que un evento moderado registra incrementos de temperatura de entre 0.5 °C y 1 °C, un Súper Niño se caracteriza por una alteración térmica superior a los 2 °C y, en el escenario actual, proyecciones que alcanzan anomalías de entre 3 °C y 3.5 °C por encima de la media histórica.

Esta masa de agua sobrecalentada altera radicalmente la circulación de los vientos atmosféricos globales. En América del Sur, genera un mayor transporte de humedad mediante "ríos atmosféricos" que cruzan el continente y descargan precipitaciones copiosas en el Cono Sur.

Impacto proyectado en el territorio uruguayo

Para Uruguay, la presencia de un Súper Niño cambia drásticamente el régimen pluviométrico y térmico en los próximos meses:

  • Precipitaciones torrenciales y crecidas: El principal riesgo para el país se concentra en un aumento significativo del volumen y la frecuencia de las lluvias. Se anticipan precipitaciones muy por encima de los promedios climatológicos a partir de setiembre, con especial incidencia en las cuencas del norte y noreste del país.

  • Riesgo de inundaciones y eventos severos: La saturación rápida de los suelos incrementa el peligro de desbordes en ríos y arroyos principales (como el Río Uruguay, Cuareim, Negro y Santa Lucía), además de favorecer la formación de temporales de viento y granizo.

  • Repercusión en el sector agropecuario: Aunque el aporte hídrico permite recargar reservas tras períodos secos, el exceso continuo de agua genera pérdidas en cultivos de verano, dificultades en el manejo del ganado, barro en caminos rurales y aumento de enfermedades fúngicas.

  • Temperaturas: Durante los meses invernales previos al pico del fenómeno, se observan temperaturas promedio superiores a lo habitual, seguidas por primaveras y veranos caracterizados por alta humedad.

Coordinación de prevención y contingencia

Frente a este escenario, el Sistema Nacional de Emergencias (Sinae), en coordinación con las Intendencias Departamentales y los ministerios correspondientes, avanza en la preparación de protocolos de respuesta inmediata ante evacuaciones, cortes de rutas y daños en la infraestructura vial. Asimismo, los productores agropecuarios han comenzado a adaptar sus calendarios de siembra y limpieza de tajamares para mitigar las complicaciones del exceso hídrico.

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