Uno de los pilares de la propuesta es la creación de los dispositivos PASO (Policlínicos de Atención en Situación de Calle y Otras Vulnerabilidades). Se trata de tres unidades móviles equipadas con consultorios médicos, servicios odontológicos y tecnología de diagnóstico que recorrerán refugios, plazas y otros puntos del país para brindar atención sanitaria directamente en territorio. Además de la asistencia médica, estos equipos ofrecerán atención en salud mental y acompañamiento social, procurando establecer vínculos sostenidos con personas que muchas veces permanecen alejadas de los servicios tradicionales.
El programa incorpora también una dimensión vinculada a la vivienda y la inclusión social. En ese marco, ASSE pondrá a disposición terrenos actualmente sin uso para el desarrollo de proyectos habitacionales y productivos gestionados junto al Mides. La propuesta contempla soluciones de vivienda con apoyo, residencias comunitarias, espacios de transición para personas que egresan del sistema penitenciario y emprendimientos orientados a la inserción laboral.
Asistencia a personas en situación de calle
Otro de los componentes centrales será la creación de una Unidad de Enlace Interinstitucional que funcionará las 24 horas del día durante todo el año. Este servicio buscará integrar distintas líneas de atención ya existentes para centralizar la orientación, evaluación y derivación de situaciones complejas, facilitando una respuesta más rápida y coordinada entre los organismos involucrados.
La estrategia incluye además el fortalecimiento de la red de atención en salud mental mediante la creación de dispositivos intermedios, una de las principales carencias identificadas por las autoridades sanitarias. Para ello se prevé utilizar infraestructura actualmente ociosa del Sanatorio 1 del CASMU, donde funcionarían servicios de cuidados moderados y atención aguda en salud mental bajo gestión de ASSE.
Según los impulsores de la iniciativa, el objetivo es construir un verdadero continuo de cuidados que permita acompañar a las personas desde la emergencia social y sanitaria hasta procesos más estables de recuperación e inclusión. El programa se apoya en principios de atención comunitaria, reducción de daños y garantía de derechos, promoviendo un modelo en el que el sistema de salud se adapte a las necesidades de quienes enfrentan mayores dificultades para acceder a él.
La propuesta prevé mecanismos de seguimiento y evaluación permanente, así como una estructura de gobernanza integrada por representantes de ASSE, el MSP, el Mides, la Secretaría Nacional de Drogas y el Ministerio del Interior. Para las autoridades, la articulación simultánea de todos los componentes será clave para ofrecer respuestas integrales a una problemática que combina factores sanitarios, sociales y habitacionales y que se ha convertido en uno de los principales desafíos de las políticas públicas en Uruguay.