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Cayó Marset... ¿Y ahora?

La detención del narcotraficante uruguayo Sebastián Marset (34 años) en Santa Cruz de la Sierra, Bolivia, no es el final de ninguna historia.

Por los cargos que hoy enfrenta Marset no lo van a condenar a cadena perpetua. Entonces pasará unos años en la cárcel, pero el negocio va a continuar con otros delincuentes dispuestos a terminar en prisión o a morir solo por ganar millones de dólares que al final no servirán más que para mantener la noria delictiva en la que se encuentran.

A pesar de todo lo que se ha publicado, dicho o mostrado, la vida de Marset sigue siendo un misterio. Como un pibe que hace no más de 15 años repartía porros en bicicleta por Piedras Blancas, llegó a ser considerado uno de los más buscados por la DEA. Es algo que no se explica solo por su ambición.

¿Cuáles eran, o son, sus verdaderos vínculos?, ¿para quién trabajaba?, ¿qué hizo con los centenares de millones de dólares que ganó?, ¿cuánto de ese dinero está invertido en Uruguay?, ¿quiénes eran sus contactos a todo nivel aquí?, son preguntas nada sencillas de responder. Pero, si efectivamente se quiere combatir al crimen organizado, es imprescindible hallar las respuestas para terminar con toda la estructura delictiva.

A tono con los disparates que diariamente expresa el presidente de los EEUU, Donald Trump, la DEA emitió el suyo: “Marset era el Pablo Escobar del sur”. Cualquiera que conozca lo que fueron la vida y acciones del narco colombiano tiene claro que esa afirmación es un desatino.

Fue detenido por primera vez en octubre del 2012 mientras trasladaba 170 kilos de marihuana. La Justicia lo condenó a 5 años de prisión. En la cárcel se reencontró con el piloto Juan Domingo Viveros Cartes tío del que un año después fue electo presidente paraguayo, Horacio Cartes porque era quien había traído la droga y había sido detenido en julio del 2012 en Durazno después de dejar 450 kilos de marihuana en un campo de Lavalleja.

Papacho

Viveros Cartes (a) “Papacho” era conocido en Paraguay como “el Señor de los Cielos”, por los múltiples casos en los que fue detenido y procesado por vuelos clandestinos transportando drogas.

Según una investigación publicada por el sitio web “El otro país”, Papacho había sido detenido y procesado por primera vez en 1985, en plena dictadura stronista, con un cargamento de cocaína en la estancia Fluminense del brasileño Adilson Rosatti, a 70 kilómetros de distancia de la capital del Amambay. El operativo estuvo comandado por el juez Adalberto Fox.

“La información la recibí, aparentemente, de alguien que formaba parte de uno de los bandos que estaba negociando el cargamento de cocaína, y estaba descontento con sus socios. Ya sabíamos que en esa y otras pistas de aviación se traficaba con intensidad cargamentos de marihuana y cocaína, así como mercaderías de contrabando”, recuerda Fox. Posteriormente confirmó que el informante fue el propio Adilson Rosatti.

“Nos acercamos a la pista, en medio del monte, y vimos que el avión estaba en la cabecera. Rápidamente lo rodeamos y procedimos a la detención de las dos personas que se encontraban en el lugar. Eran el piloto Juan Domingo Viveros Cartes, y un colombiano de nombre Néstor García Corredor”, narra el exjuez.

Aquella fue la primera vez que Juan Domingo Vivero Cartes apareció en la prensa, vinculado al tráfico de drogas. Él, García Corredor y Rosatti fueron procesados por tráfico de estupefacientes y condenados a 8 años de cárcel. El colombiano, a quien se vinculó con el Cártel de Medellín, fue liberado en muy poco tiempo y abandonó el país, demostrando la protección de que gozaba por parte de personas influyentes en el Gobierno de Stroessner.

La esposa de Rosatti era la modelo guaraní Zuni Castiñeira, la más famosa a principios de los 90, y quien acusó al general Andrés Rodríguez, el que derrocó a Stroessner, como el que ordenó la prisión de su marido. Por eso la detuvieron y expulsaron de Paraguay.

Aquí ya quedaban expuestos los vínculos entre el narcotráfico y el poder político.

Tras salir en libertad, Viveros Cartes continuó realizando vuelos clandestinos y fue detenido en varias oportunidades: en Fuerte Olimpo, en setiembre de 1994, en una supuesta “entrega vigilada” bajo control de la Senad y la DEA que salió mal. En ese momento, Viveros Cartes actuaba como colaborador de la DEA en operaciones de infiltración. En julio de 2002, nuevamente fue detenido con una avioneta cargada de cocaína por la Policía Federal brasileña en una aeropista de Pontes e Lacerda, en el Estado de Mato Grosso, Brasil. Estuvo seis años en prisión, hasta que fue extraditado al Paraguay, donde rápidamente fue liberado.

Tras el operativo en Coronel Oviedo, en julio de 2012, pudo nuevamente evadir la prisión gracias a sus padrinos políticos y judiciales.

Estuvo involucrado en otros operativos antidroga, en Bella Vista, Itapúa, en 2012 y en la localidad de 25 de Diciembre, San Pedro, en enero de 2012, pero en ambas oportunidades nuevamente se salvó de ir preso, hasta que fue interceptado por la Fuerza Aérea uruguaya en julio de 2012, tras haber dejado un cargamento de marihuana paraguaya para el entonces aún desconocido narcotraficante uruguayo, Sebastián Marset.

El 11 de octubre de 2012 Marset fue detenido y en su declaración confirmó plenamente que “Papacho” V era uno de los pilotos que transportaba habitualmente la droga desde Paraguay, y ese día había traído en su avión otros 450 kilos de marihuana, pero los había bajado previamente en un campo de Lavalleja, para luego seguir vuelo hacia Durazno, donde fue interceptado y capturado.

Viveros Cartes permaneció preso en Uruguay hasta que fue liberado en 2016, extraditado al Paraguay, donde fue nuevamente a la cárcel por un caso anterior, y quedó en libertad en enero de 2024.

Desde entonces, Papacho se recluyó en la pequeña granja rural que posee en el distrito de Coronel Oviedo, donde un equipo periodístico lo encontró el año pasado en situación de indigencia y abandono.

Papacho fue quien vinculó a Marset con quien en el 2018 era el narcotraficante más importante de Paraguay: Miguel Ángel Insfrán (a) “Tío Rico”.

Rocco

El vínculo más importante de Marset en la cárcel fue Rocco Morabito, líder de la ‘Ndrangheta, organización mafiosa de Calabria, Italia, quien había sido detenido en un hotel montevideano en setiembre del 2017.

Marset recuperó la libertad en el 2018 y estuvo a punto de regresar a prisión acusado de asesinar a un amigo suyo en un balneario de la Costa de Oro. Pero zafó porque un audio, que era la prueba más importante para incriminarlo, se “perdió” en la Fiscalía.

Su abogado era Alejandro Balbi, quien en el 2021 fue el gestor del pasaporte que le permitió a Marset salir de una cárcel de Dubái, donde se encontraba por haber ingresado con un pasaporte falso. También fue abogado de Rocco Morabito.

Desde el año 1994 Morabito estaba fugado de Italia, donde tenía orden de captura, acusado de ingresar 600 kilos de cocaína. En el año 2002 se instaló con su familia en Punta del Este usando un documento brasileño a nombre de Franco Capeletto. Y aquí vivió tranquilamente durante 15 años hasta que en el 2017, y a causa de un conflicto familiar, se fue a un hotel montevideano y allí lo capturó la Policía uruguaya.

Estaba preso mientras esperaba la orden de extradición a Italia cuando, el 24 de junio del 2019, logró fugarse de Cárcel Central y se fue a Brasil. En una operación conjunta de las policías de Brasil e Italia, la DEA, el FBI e Interpol, Morabito fue recapturado el 24 de mayo de 2021 en la ciudad de João Pessoa, capital del Estado de Paraíba, e inmediatamente extraditado a Italia, donde permanece en prisión.

La presencia de algunos mafiosos calabreses en Argentina y Uruguay fue pieza clave para su fuga de la cárcel uruguaya y permitió la creación del cártel conocido como el Klan del Sur, en asociación con el Primer Comando de la Capital brasileño.

Junto a Morabito, la Policía detuvo también a Vincenzo Pasquino, nacido en Turín en 1990, y considerado por las autoridades como un referente del narcotráfico internacional desde Sudamérica.

El Klan del Sur controla el envío de cocaína hacia Europa y allí se encarga la ‘Ndrangheta. Para esta organización trabajaba Marset.

A Ultranza PY

Marset se fue a Paraguay a fines del 2018 junto a su pareja, Gianina García Troche (33 años), con quien tiene 3 hijos. Allí se presentó como productor de espectáculos musicales, guitarrista de Jaime Roos y futbolista profesional.

Logró integrarse al Deportivo Capiatá después se supo que había pagado 10.000 dólares para jugar dos partidos, que entonces era presidido por el diputado y luego senador colorado Erico Galeano, actualmente condenado por lavar dinero para Marset.

En contacto con Tío Rico, el narcotraficante uruguayo ideó y estableció contactos para sacar a través de la Hidrovía y el puerto de Montevideo decenas de miles de kilos de cocaína con rumbo a puertos africanos y desde allí hacia Amberes y Barcelona.

En el año 2021 viajó a Dubái para participar de una reunión al más alto nivel con integrantes del Clan de Los Balcanes y la ‘Ndrangheta calabresa. También estaban presentes mexicanos integrantes del Cártel de Los Cuinis y del Jalisco Nueva Generación. Pero cuando quiso ingresar, los funcionarios de migración descubrieron que su pasaporte paraguayo era falso y fue detenido.

Todo lo que ocurrió luego es por demás conocido. Contactó al abogado Balbi, éste a la subsecretaria de Cancillería, Carolina Ache, quien a su vez recibió un mensaje de alerta del subsecretario de Interior, Guillermo Maciel. En un procedimiento por demás irregular, la Dirección de Identificación Civil emitió el pasaporte que entregó en mano a Balbi y éste lo envió a Marset. Y con esto se extinguió su causa en Dubái y logró la libertad para permanecer prófugo hasta el pasado viernes 13, cuando fue detenido en Bolivia.

Ese pasaporte le costó el cargo al ministro del Interior, Luis Alberto Heber; al canciller Francisco Bustillo; al subsecretario Maciel (Ache había renunciado en diciembre del 2022), y a Roberto Lafluf, asesor en Comunicaciones del presidente Luis Lacalle Pou, quien está investigado por destrucción de un documento público.

En febrero del 2022 la Fiscalía y la Policía paraguaya iniciaron la operación “A Ultranza Py”, la más grande realizada hasta entonces contra el narcotráfico en ese país. Tenía como antecedente la incautación de varios cargamentos de cocaína por un total cercano a las 20 toneladas entre junio del 2020 y julio del 2021.

En los operativos se logró detener a 30 personas y la incautación de bienes por un total aproximado a los 100 millones de dólares. Toda la operación fue dirigida por el fiscal Marcelo Pecci, quien fuera asesinado por sicarios el 10 de mayo del 2022 mientras se encontraba en viaje de “luna de miel” con su esposa en Cartagena, Colombia.

En la operación A Ultranza Py fueron detenidos y condenados Miguel Ángel Insfrán “Tío Rico” y varios integrantes de su familia parte del Clan Insfrán; el empresario Alberto Koube Ayala; el uruguayo Federico Santoro Vassallo, acusado por lavado y condenado a 15 años de prisión en EEUU; el exlegislador colorado Juan Carlos Ozorio; está condenado pero aún libre el senador colorado Erico Galeano; Gianina García Troche se entregó en España y fue extraditada a Paraguay, donde actualmente está presa en espera de ser juzgada. Y aunque en otra operación en Bolivia, finalmente fue detenido Marset.

En Uruguay hay varios detenidos en espera de condena por ser parte de la banda de Marset, como Fernández Albín y el Betito Suárez.

Morabito está preso en Italia.

Pero esto, ¿es el fin? De ninguna manera, todos los investigadores y las autoridades saben que “a rey muerto, rey puesto”. Y que otras personas ya están ocupando los lugares vacantes.

Los investigadores de InSight Crime sostienen que “ya había señales de que otros estaban tomando las rutas de tráfico de Marset incluso antes de su captura”. En septiembre de 2024, Erland Ivar García López, alias “El Colla”, quien espera juicio por presuntamente organizar vuelos de cocaína y lavado de dinero en Bolivia para Marset, fue baleado en múltiples ocasiones, pero sobrevivió. La Policía boliviana cree que el ataque se debió a una disputa por el control de aviones y pistas de aterrizaje. En un video de octubre de 2025, Marset redobló sus amenazas contra El Colla y otros. “Estamos preparados para hacer la guerra con el que sea, El Colla, la Policía, no me importa nada”, había dicho el narco uruguayo, pero cayó sin disparar un tiro.

Posibles repercusiones en Uruguay

Algunos investigadores de la Policía uruguaya consideran que “puede haber repercusiones económicas sobre nuestro país”. En principio habrá que ver si la estructura de Marset se mantiene entera o por el contrario se diseñarán otras rutas de salida de la droga, usando otros contactos.

El Ministerio del Interior de Uruguay está en permanente contacto con su par boliviano, y se aguardan datos de todo el proceso de investigación desatado con la caída del traficante y los documentos encontrados.

¿Hay nombres de uruguayos en esos documentos? ¿Marset lavó dinero en Uruguay?, ¿pagó sobornos?, ¿a quién? La Policía uruguaya está atenta al proceso.

“Los narcos gastan mucho dinero acá”, dijo una fuente policial que solicitó reserva de su nombre. “Piense solo en los alquileres de propiedades y depósitos, en combustible, en armas, en sobornos, en automóviles”. Los automóviles son objeto de especial atención de los investigadores. “Cada vez que detenemos a un traficante del montón siempre aparecen autos de alta gama”, dijo la fuente.

“Pero resulta que hay otros dos asuntos. Hemos constatado la irrupción de automotoras en muchísimos lugares del interior, algunas en medio de la nada, que venden automóviles de subido valor. Algo tan extraño como querer vender cosechadoras o tractores en 18 de Julio y Río Negro”. Además, indicó, “hay algunas que tienen en vidriera autos por millones de dólares o un stock de usados sorprendente”, señaló la fuente. Agregó: “Seguramente todas están en regla, pero estaremos atentos para ver si ahora, a partir de la caída de Marset, algunas desaparecen, quiebran o cierran”.

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