La propuesta del Ejecutivo es unificar todos esos instrumentos en un único sistema de transferencias, con el objetivo de simplificar el acceso a las prestaciones y fortalecer el apoyo a las familias con menores ingresos.
Los principales beneficiarios serán los niños de entre 0 y 3 años pertenecientes a los primeros cinco deciles de ingresos. Para las familias ubicadas en el primer y segundo decil, las transferencias ascenderán a 10.000 pesos mensuales, cuando actualmente reciben 5.371 y 4.400 pesos respectivamente.
En el caso del tercer y cuarto decil, los montos pasarán a ser de 6.600 pesos mensuales, mientras que las familias del quinto decil percibirán 3.300 pesos, por encima de los 2.796 pesos actuales.
Según explicó Oddone, la implementación comenzará en 2027 y alcanzará inicialmente a los niños nacidos durante 2025, 2026 y 2027. Posteriormente, el Gobierno prevé incorporar progresivamente a otros grupos etarios a través de futuras rendiciones de cuentas.
Para financiar esta política se destinarán 50 millones de dólares ya previstos en el Presupuesto Nacional 2025-2029, a los que se sumarán otros 31 millones de dólares orientados a consolidar el nuevo esquema de transferencias.
Desde el Ejecutivo estiman que el aumento de las prestaciones representará una mejora superior al 80% respecto a los montos actuales y tendrá un impacto directo en la reducción de la pobreza infantil. De acuerdo con las proyecciones oficiales, la incidencia de la pobreza en la primera infancia podría disminuir cerca de un 25% gracias a esta reforma.
Además del incremento en las transferencias monetarias, el proyecto también prevé mayores recursos para las políticas que desarrolla el Instituto del Niño y Adolescente del Uruguay (INAU), reforzando las acciones de cuidado y atención dirigidas a los niños más pequeños.