A pesar de la gravedad, la ministra de Sanidad, Stéphanie Rist, confía en que las medidas de contingencia eviten alcanzar la tragedia de agosto de 2003, cuando fallecieron 15.000 personas. Tras aquella crisis, el 40% de los centros sanitarios del país fueron adaptados. Sin embargo, los hospitales actuales han estado desbordados: las consultas e ingresos vinculados al calor se dispararon entre un 20% y un 40% en los peores días, obligando al Gobierno a suspender eventos masivos como la Marcha del Orgullo y diversos festivales para no saturar los servicios de urgencia.
El corazón de Europa bate récords absolutos
El fenómeno meteorológico no se ha limitado al territorio francés. Alemania ha vivido jornadas inéditas para su historial climático. El Servicio Meteorológico Alemán (DWD) reportó una mínima nocturna provisional de 29°C en el municipio de Kubschütz, lo que representa la noche más calurosa de la historia del país. Esto ocurrió apenas horas después de que se batiera el récord absoluto de temperatura diurna en Drewitz (Sajonia Anhalt) con unos sofocantes 41,5 °C, superando la marca previa de 41°C establecida solo días antes en Saarbrücken.
En Alemania existen restricciones severas en líneas ferroviarias clave de Renania del Norte-Westfalia y suspensión de tranvías en Leipzig por problemas en las vías, y a una parálisis comercial y social, con calles desiertas durante las horas centrales del día debido al escaso enfriamiento nocturno y la extrema humedad.
Por su parte, Austria también rompió barreras. Viena alcanzó por primera vez los 40°C quedando a solo medio grado del récord nacional absoluto. El calor extremo provocó deformaciones en carreteras y vías férreas, además de desatar múltiples incendios forestales, obligando a decretar el código rojo en seis de sus nueve regiones.,
Emergencia hídrica, energética y balance global de la OMS
A nivel global, el director general de la Organización Mundial de la Salud (OMS), Tedros Adhanom Ghebreyesus, confirmó a través de sus redes sociales que se han registrado más de 1.300 muertes adicionales en Europa vinculadas a las altas temperaturas desde el 21 de junio. Se calcula que unos 191 millones de personas han soportado temperaturas superiores a los 35°C simultáneamente, sometiendo las redes eléctricas a niveles de tensión extrema y obligando al cierre preventivo de escuelas.
Uno de los aspectos más peocupantes tiene que ver con la crisis hídrica. El caudal de los principales ríos europeos ha disminuido drásticamente al tiempo que su temperatura aumentaba, afectando sectores estratégicos. En Hungría, la central nuclear de Paks se ha visto obligada a planificar reducciones en su producción debido a que las aguas del Danubio están demasiado calientes para garantizar una refrigeración óptima. En Italia, el desplome del caudal del río Po ha provocado que el agua salada del mar penetre hasta 18 kilómetros tierra adentro, amenazando los cultivos y los humedales protegidos de su delta.
Las autoridades reportan además decenas de ahogados (56 solo en Francia) debido a ciudadanos que buscaban alivio de forma desesperada e insegura en ríos, embalses y canales no aptos para el baño.