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Deudores irrecuperables: ¿qué significa y cómo se sale de esa categoría?

Más de 700.000 deudores irrecuperables sufren las trabas de la Categoría 5. Claves del impacto crediticio y las vías para no quedar fuera del mapa financiero.

El endeudamiento de las familias uruguayas es uno de los dilemas estructurales más complejos de la economía local. En la cima de esta pirámide de morosidad se encuentran las personas clasificadas en la Categoría 5 (deudores irrecuperables) por el Banco Central del Uruguay (BCU), un universo de ciudadanas y ciudadanos excluidos del sistema financiero formal, cuyas obligaciones han superado el umbral del cobro ordinario al acumular atrasos mayores a 180 días.

Las cifras oficiales de la Central de Riesgos Crediticios del BCU y los informes del sector financiero permiten dimensionar la magnitud del fenómeno. Actualmente, cerca de 780.000 personas se encuentran registradas bajo la Categoría 5, lo que implica que aproximadamente una de cada cuatro personas adultas en el país arrastra deudas con escasa o nula probabilidad demostrada de cobro. Esta masa de incobrables ha experimentado un incremento superior al 18% en los últimos cuatro años, impulsada principalmente por la acumulación de intereses de mora, multas y la proliferación de microcréditos de consumo. Asimismo, se estima que el 64,5% de la población adulta mantiene algún tipo de deuda activa en el sistema, y que un tercio de quienes acceden al crédito padece severas dificultades para cumplir con los calendarios de pago.

Procesos de cobranza y vías de salidas

Cuando un deudor cae en la Categoría 5, el circuito crediticio formal se interrumpe de inmediato. A partir de ese momento, las instituciones financieras castigan las deudas en sus balances y suelen traspasar estas carteras a fideicomisos o empresas administradoras de crédito por una pequeña fracción de su valor nominal. Paralelamente, se activan los procesos de cobranza judicial, que habitualmente derivan en embargos retentivos sobre cuentas bancarias, bienes registrables o sueldos, siempre respetando los límites legales de intangibilidad del ingreso. En forma simultánea, el incumplimiento queda registrado tanto en la Central de Riesgos del BCU como en bases comerciales privadas como Equifax/Clearing de Informes.

Frente a este escenario, el ordenamiento jurídico y las instituciones financieras ofrecen vías de salida sujetas a plazos y condiciones específicas. La Ley 18.331 de Protección de Datos Personales. Si incurres en un incumplimiento comercial (una deuda sin pagar), el Clearing solo puede mantener publicada esa información por un máximo de 5 años desde que ingresó al sistema. Cumplidos esos 5 años, la empresa (Clearing) tiene la obligación legal de borrar el dato automáticamente, sin que tengas que ir tú a pedirlo o iniciar un trámite especial. Por otro lado, el acreedor (la persona o empresa a la que le debes) tiene el derecho de pedir una sola vez que el registro se renueve. Si lo pide antes de que venza el plazo inicial, la deuda puede figurar por otros 5 años (alcanzando un techo absoluto de 10 años). Pasada esa década, la información debe borrarse sí o sí del Clearing, aunque la deuda siga sin pagarse.

En la Central de Riesgos del BCU, por su parte, los historiales de deudas extinguidas, prescriptas o con más de 15 años de antigüedad dejan de difundirse en las nóminas públicas.

Soluciones operativas

En el plano de las soluciones operativas, se destaca el Programa Voluntario de Reestructuración de Deudas, impulsado de manera conjunta por la Asociación de Bancos Privados del Uruguay (ABPU), el Banco República (BROU) y la red de administradoras de crédito con el respaldo del BCU. Este plan permitió que más de 168.000 personas regularizaran su situación comercial mediante la condonación total de intereses de mora para saldos de menor cuantía y facilidades de pago en cuotas fijas sin interés para deudas acumuladas de hasta $100.000.

A pesar de los programas de refinanciación y de la caducidad temporal de los registros comerciales, el problema de fondo sigue marcando la agenda económica del país. La brecha entre los ingresos medios y las tasas de interés asociadas al crédito de consumo continúa empujando a miles de hogares hacia ciclos repetitivos de sobreendeudamiento. Debido a esto, la discusión parlamentaria mantiene el foco en proyectos de ley diseñados para establecer mecanismos permanentes de reestructuración obligatoria o insolvencia de la persona física, con el objetivo de brindar un marco legal de rehabilitación financiera definitiva a quienes se encuentran imposibilitados de hacer frente a sus compromisos.

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