Nos dice el también consultor en afrodescendencia que "en ese contexto mundial nuevamente se reconfiguran las ideas panafricanistas que conllevan a la necesidad de una segunda conferencia mundial contra el racismo, donde las 13 naciones del pueblo sudafricano consiguen su soberanía y reconocen su libertad.
"El racismo sistémico y estructural muta en sus nuevas formas de sobrevivencia y dominación ante la visibilidad y resistencia de sectores sociales. Las teorías de clase no alcanzan para entender y resolver el estado de pobreza, el ostracismo y la marginación de pueblos", alertó nuestro entrevistado.
Romero continuó poniendo en perspectiva para Caras y Caretas que "los movimientos sociales complejizaron el análisis de las causas de su estado, la intelectualidad negra cuestiona y rompe con las lecturas hegemónicas euro céntricas. Irrumpe la diversidad como concepto, se impone y se conjuga con racismo, patriarcado, clase, sexualidades, y crisis alimentaria. Su relación con el medio ambiente se expresa y toma conciencia, responde ante un escenario nuevamente necesario y se recurre a la Conferencia Mundial de Lucha contra el Racismo, esta vez la tercera en Durban, Sudáfrica".
Es en ese contexto que los negros y negras avanzan en su denuncia y reivindicaciones, se logra articular plataformas sociales y encontrar repuestas, que en nuestro caso las resumimos en… que entramos negros y salimos afrodescendientes. Es en ese contexto que los negros y negras avanzan en su denuncia y reivindicaciones, se logra articular plataformas sociales y encontrar repuestas, que en nuestro caso las resumimos en… que entramos negros y salimos afrodescendientes.
Según el destacado activista, estos procesos permitieron romper con la invisibilidad histórica. "Se le quita la máscara a la estructuración del racismo y se gana en identidad, en la diversidad y en reconocer África como nuestro punto de partida y con ella la cultura, las religiones y el legado civilizatorio. Reafirmamos que el mundo debe reconocer que la trata de esclavos africanos no fue un accidente, fue parte esencial del desarrollo capitalista cumpliendo con sus máximas de ser global, legal, racial, perpetuándose en el tiempo para lograr su condición estructural. El reconocimiento de crimen de lesa humanidad consagra un principio que el sistema de Naciones Unidas admitió y con ello las reparaciones como indispensables y necesarias en cualquier propuesta seria, democrática y soberana de política pública", afirmó.
Mirando un poco nuestro Uruguay "hemos avanzado en esta materia, hemos avanzado mucho en la visibilidad de estos sectores sociales con algunas medidas afirmativas sobre todo en la función pública", nos dice y enseguida agrega que "sin embargo, nada se ha hecho en los sectores privados y sistemáticamente se nos relega a la informalidad y a los cinturones de la marginalidad.
Para Romero Jorge Rodríguez "el desafío en este mundo multipolar está en continuar reconociendo las diversidades. Las reparaciones son el objetivo estratégico y democrático que nos interpela. ¿En qué sociedad queremos vivir? ¿Cuáles son las reglas de este nuevo sistema de vida? Hay que ver al ser humano como centro de la existencia donde desde su diversidad construye una ingeniería compleja en lo social. La construcción de nuevos paradigmas nos permitirá desarrollar sueños y cortar las venas donde se desarrolla y muta el racismo. Este 21 de marzo significa un camino para encontrar reconocimiento, justicia, desarrollo y reparación", concluyó.