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Jornada laboral más corta: el reloj biológico entra en el debate

La reducción de la jornada laboral sumará la cronobiología al debate. El MTSS analizará cómo influyen el reloj biológico, el descanso y los horarios.

El debate sobre la reducción de la jornada laboral incorporará una dimensión que rara vez ocupa el centro de la negociación, el reloj biológico. La directora nacional de Trabajo, Marcela Barrios, anunció este miércoles que el Ministerio de Trabajo y Seguridad Social tomará en cuenta los aportes de la cronobiología sobre ritmos circadianos, descanso y organización de los horarios.

El planteo se realizó en el seminario “La dimensión olvidada: llegó la hora de integrar el reloj biológico a la práctica clínica”, organizado por la Academia Nacional de Ciencias, la Academia Nacional de Medicina, la Universidad de la República y el Núcleo Interdisciplinario de Cronobiología Traslacional. Investigadores presentaron documentos de política pública y dialogaron con representantes estatales y sociales.

Cronobiología

La cronobiología estudia cómo los procesos del organismo se ordenan en ciclos, especialmente los cercanos a 24 horas. El sueño, la temperatura corporal, la secreción hormonal, el metabolismo y la capacidad de atención no funcionan de la misma manera a cualquier hora. Los horarios sociales pueden acompañar esos ritmos o entrar en conflicto con ellos.

Esta perspectiva amplía una discusión que suele reducirse al número de horas semanales. Pasar de 48 a 40 horas puede mejorar la calidad de vida, pero los efectos serán diferentes si el trabajador mantiene turnos imprevisibles, jornadas partidas, noches consecutivas o descansos insuficientes entre una salida y el siguiente ingreso. La duración importa; la distribución también.

Los trabajos nocturnos y rotativos son imprescindibles en salud, seguridad, transporte, industria y múltiples servicios. No se trata de eliminarlos, sino de diseñarlos con mayor protección. Rotaciones demasiado rápidas, cambios constantes entre día y noche o calendarios comunicados con poca anticipación alteran el sueño y dificultan la vida familiar. La fatiga, además, aumenta el riesgo de accidentes y errores.

Negociación colectiva

Incorporar evidencia científica puede mejorar tanto la ley como la negociación colectiva. Las normas generales establecen pisos, pero cada sector tiene necesidades diferentes. Un hospital no organiza sus turnos como una fábrica ni una plataforma de reparto. La información sobre ritmos biológicos puede orientar límites a las noches consecutivas, pausas, tiempos mínimos de recuperación y mecanismos para que los trabajadores participen en la elaboración de los calendarios.

También obliga a evitar una lectura individualista. Recomendar que una persona duerma mejor tiene poco sentido si sale de madrugada, demora dos horas en transporte y debe volver a trabajar antes de haber descansado. La higiene del sueño es importante, pero la salud laboral depende de decisiones empresariales, convenios y regulación pública. No todo puede trasladarse a la responsabilidad personal.

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