En reflexión para Caras y Caretas, Mae Susana afirma: "No se entrevista a un cura y se le pregunta si lo que hace es religión o qué es. Hay una tácita aceptación de legitimidad y no hay censura previa porque al pertenecer a las costumbres de la masa dominante tiene pase libre. Ahora si se trata de rituales de procedencia afroindígena casi siempre se presupone maldad. Se trata de conductas irreflexivas e instaladas, lo que llamamos parte del racismo estructural: tal cosa si viene de las blanquitudes hay que aceptarlo y hasta justificarlo y esto otro ¡¡ojo!! si viene de africanos o indígenas al menos hacerlos pasar por la humillación de la sospecha".
Sobre la relevancia de momentos como la celebración de hoy, Susana resalta que "en medio del crecimiento exponencial de la violencia, el mensaje tan necesario de paz, cuidado a la naturaleza, solidaridad y respeto a la diversidad que promueven las religiones de matriz afro es importante no solo para sus fieles sino para toda la sociedad".
En una clara crítica a la cultura hegemónica blanco europea, machista, clasista y racista, donde se señala a quien reclama dignidad, destaca que "la realidad es que seguimos siendo “los macumberos”, aún después de tantas luchas. Todavía ocupamos el lugar de lo raro o como mucho exótico", nos dice.
En este sentido considera imprescindible que a nivel político sea implementada la Ley de Educación Pública del 2009 que consagra a nivel educativo una democratización de la información sobre las diferentes formas de creencias, "para erradicar jerarquizaciones culturales que nos ven despectivamente, por ser espiritualidad originaria de negros y de indios...Por eso, mientras tengamos fuerzas nos seguiremos encontrando para el trabajo por equidad racial y justicia social", concluyó.