"Sabemos que integrantes de la Iglesia recibieron denuncias, testimonios e información sobre el destino de nuestros familiares, sobre niños y niñas apropiados y sobre otros crímenes cometidos durante aquellos años. Sabemos también que hubo quienes, aun conociendo parte de esa verdad, decidieron reservarla", lamentaron.
"Hoy, mientras nuestras ciudades se visten con el rostro del papa León XIV y una frase anuncia su llegada, no podemos evitar detenernos en esas palabras: 'Les anuncio una gran alegría' (Lucas, 2:10)", reflexionaron. "Y pensamos, inevitablemente, en cuál sería nuestra gran alegría, qué alegría más grande podría haber para nuestras madres, padres, hijos, hijas, hermanos y hermanas que conocer, finalmente, dónde están nuestros familiares", subrayaron.
"Qué alegría para quienes hemos dedicado una vida entera a buscarles. Qué alegría para las nuevas generaciones que siguen levantando sus rostros y preguntando por sus destinos. Qué alegría para todo un pueblo que, año tras año, hace suyo este reclamo", expresaron.
"Santo Padre: ojalá que su visita sea también una oportunidad para asumir un compromiso concreto con la verdad, la memoria, la justicia y las garantías de no repetición", reclamaron. "Que, como máxima autoridad de la Iglesia católica, pueda promover todas las acciones a su alcance para contribuir al esclarecimiento del destino de las personas detenidas desaparecidas", pidieron.
Un rol histórico
"No le pedimos un gesto simbólico ni una expresión de solidaridad que se agote en las palabras. Pedimos acciones: Porque después de tantos años sabemos que no alcanza con acompañar, sino que es necesario contribuir a ponerle fin a la incertidumbre", puntualizaron.
"Sabemos que no fue posible concretar una reunión con usted en el marco de su visita visto que no recibe a organizaciones sociales", informaron. "Lo lamentamos, porque hubiéramos querido compartir personalmente esta historia, nuestras preguntas y nuestra esperanza. Pero confiamos en que este mensaje pueda llegar a sus manos y, sobre todo, en que encuentre la voluntad de transformarse en acciones concretas", manifestaron.
"La responsabilidad de dar respuesta a nuestras preguntas sigue siendo del Estado uruguayo. Eso no excluye la responsabilidad ética y humana de todas las instituciones y personas que puedan contribuir al esclarecimiento de la verdad. Nadie que posea información puede considerarse ajeno a esta búsqueda", advirtieron.
"Si hoy se nos anuncia una gran alegría, queremos decirle cuál es la que seguimos esperando: saber dónde están", afirmaron. "Que esta visita pueda abrir una puerta que lleva demasiado tiempo cerrada. Que quienes saben, hablen. Que quienes guardan documentos, los entreguen. Que quienes tienen la posibilidad de contribuir a la verdad comprendan que nunca es tarde para hacerlo", agregaron.
"Porque, como nos enseñó nuestro querido Perico, la búsqueda de nuestros familiares es también la lucha por los derechos más elementales: por el reconocimiento de la existencia de cada persona arrebatada de sus afectos y de su historia", rememoraron. "Porque detrás de cada fotografía hay una vida, una familia, sueños que quedaron truncos y abrazos que todavía esperan. Porque seguimos reclamando ese derecho que se niega a ser silenciado, hasta lograr, como él anhelaba, que las personas desaparecidas dejen de serlo", argumentaron.
"Porque todavía hay madres que esperan, familias que buscamos y un pueblo que no olvida. Que la gran alegría sea, finalmente, encontrarles", finalizaron.